Evolución Política de España: Del Directorio Militar a la Dictablanda y el Fin de la Monarquía
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Introducción a la Dictadura de Primo de Rivera
Tras pronto constituirse un régimen temporal para resolver los problemas pendientes, las primeras medidas del Directorio Militar mostraron su carácter dictatorial: supresión del régimen constitucional, disolución de las Cortes, cese de las autoridades civiles, prohibición de actividades de los partidos políticos y sindicatos, represión sistemática del movimiento obrero revolucionario, férrea censura de prensa y militarización del orden público.
Principales Características del Directorio Militar
- Creación del estatuto municipal y provincial: Disolución de los ayuntamientos, sustituidos por juntas integradas por los mayores contribuyentes de cada localidad y nombrados a través de los gobernadores civiles. La renovación prometida quedó en una gran farsa, ya que se limitó a sustituir unos caciques por otros.
- Creación de la Unión Patriótica: Partido gubernamental sin un programa ideológico definido («ideas sanas») que no sería ni de derechas ni de izquierdas. Su misión era proporcionar apoyo social a la dictadura y seguir sus directrices a semejanza del partido fascista italiano. Sus afiliados procedían de las filas del catolicismo, de sectores de derecha, caciques, representantes de las oligarquías terratenientes y empresarios que querían conseguir contratos de gobierno.
- Identificación del regionalismo como separatismo: Represión del nacionalismo catalán (cultura, himno, bandera...).
- Identificación del movimiento obrero, anarquismo y delincuencia: Se prohibió la CNT, se declaró ilegal el Partido Comunista, pero mantuvo contactos con los líderes ugetistas y potenció al PSOE como único representante obrero.
El Éxito en Marruecos
El gran éxito fue acabar con la Guerra de Marruecos. En colaboración con Francia, tiene lugar en 1925 el desembarco de Alhucemas. La operación permitió romper en dos la zona controlada por los marroquíes y, a mediados de 1926, la guerra había terminado. Esta victoria colocó a Primo de Rivera en la cumbre de su prestigio.
El Directorio Civil y el Intento de Institucionalización
El Directorio Civil pretendía la institucionalización del régimen y mostraba más interés por las cuestiones de carácter económico y social. En diciembre de 1925, tras la victoria de la Guerra de Marruecos, Primo de Rivera propuso al rey la sustitución del directorio militar por un gobierno civil que, según prometió, actuaría durante un plazo corto de tiempo.
En el nuevo gobierno solo había un militar; el ejército volvía a los cuarteles, pero permanecían suprimidas la Constitución y las libertades. Al constituir un gobierno civil, Primo de Rivera intentó institucionalizar el régimen con la creación de una Asamblea Nacional Constituyente (1927).
A sus miembros —elegidos por sufragio restringido por municipios, provincias, ejército, Iglesia, sectores de la cultura, intereses económicos...— se les encargó elaborar una nueva Constitución. El proyecto no satisfizo a nadie porque no reconocía la soberanía nacional, ni la división de poderes; presentaba Cortes unicamerales, con la mitad de sus miembros nombrados por la corona, y otorgaba al rey una gran capacidad legislativa y ejecutiva, hasta el punto de que el propio Primo de Rivera se opuso al texto.
La «Dictablanda» y la Oposición al Régimen
Desde 1927 reviven las movilizaciones. La oposición al régimen abarcó un amplio espectro político:
- Partidos del turno dinástico: Parte de los políticos criticaron la excesiva duración del régimen, exigiendo a Alfonso XIII el restablecimiento de la Constitución y la convocatoria de elecciones. Ante la negativa del rey, algunos se pasaron al republicanismo.
- Movimiento republicano: En 1926 se fundó la Alianza Republicana, comenzando las movilizaciones.
- Descontento en el ejército: Cundió tras la euforia de la derrota marroquí debido a rivalidades personales, arbitrariedades de Primo de Rivera en los ascensos y a que los sectores más liberales se oponían a primo.
- Intelectuales: Creció la oposición entre los intelectuales, algunos de los cuales se opusieron de forma combativa (Unamuno, Marañón).
- Movimiento obrero: A partir de 1927 el movimiento obrero comienza de nuevo a movilizarse y a iniciar una clara oposición. Los cenetistas más radicales fundaron la FAI, partidaria de la insurrección popular. En 1929 el PSOE cambió su posición y se pronunció a favor de la república.
La Caída de la Dictadura
En 1929 la descomposición de la dictadura se precipitó debido a:
- La propuesta de la Constitución de la Asamblea Nacional, que generó un rechazo total en el país.
- Un intento de sublevación fracasado.
- Manifestaciones en la universidad y huelgas obreras provocadas por la crisis económica.
Primo de Rivera, cansado, enfermo y presionado por el ejército y la oligarquía descontenta, intentó por última vez conseguir el apoyo de Alfonso XIII, pero este era consciente de que ya no podía respaldarle. El 27 de enero de 1930 presentó su dimisión al rey.
El Gobierno de Berenguer y la Transición a la República
Alfonso XIII encargó la formación del gobierno al general Berenguer con el objetivo de la vuelta al régimen constitucional, pero se llevó a cabo tan lentamente que la oposición y la opinión pública mostraron su descontento hacia la llamada «dictablanda». Además, cometió el error de comenzar una política económica de restricción de inversiones y de eliminación de gastos para equilibrar el presupuesto.
El Pacto de San Sebastián y el Comité Revolucionario
En 1930 la oposición fue creciendo. Republicanos, nacionalistas catalanes y gallegos, y el PSOE acordaron la firma conjunta del Pacto de San Sebastián, que significó la formación de un frente unido contra la monarquía. Se organizó un comité revolucionario encabezado por Zamora, encargado de contactar con los militares republicanos para organizar el levantamiento. La CNT decidió apoyar la conspiración pero sin participar directamente. El frente de oposición estaba cerrado y el comité revolucionario empezó a formar el gobierno provisional de la República.
En ese mismo año se produjo un intento insurreccional militar para proclamar la República en Jaca, protagonizado por Galán y García Hernández, quienes acabarían siendo fusilados.
Las Elecciones de 1931 y el Fin de la Monarquía
En 1931 se constituyó el último gobierno de la monarquía, presidido por Aznar, que asumió el compromiso de convocar elecciones cuyo resultado era imprevisible. Se hicieron sin incidentes y nadie esperaba un cambio radical.
El resultado fue el cambio de régimen: aunque la mayoría de los concejales eran monárquicos, los republicanos habían ganado prácticamente en la totalidad de las capitales de provincia y en las ciudades importantes. El país se había acostado monárquico y se había levantado republicano.