Evolución del Teatro Independiente y la Vanguardia en España
Nuevas formas de expresión dramática
Los nuevos aires de los años sesenta trajeron un alejamiento del teatro comercial y la búsqueda de nuevas formas y técnicas. Surgió el teatro independiente, compuesto por colectivos cuya actividad renovadora se desarrolló al margen de los circuitos culturales establecidos, a pesar de los obstáculos políticos y económicos que encontraron.
Grupos destacados
Los grupos más representativos de este movimiento fueron:
- Els Joglars
- Tábano
- Los Goliardos
- Teatro Experimental Independiente (TEI)
Durante la Transición, la mayoría de estos grupos fueron desapareciendo o reconvirtiéndose en teatros estables.
Características generales
Las señas de identidad de estos grupos fueron:
- Creación colectiva: Todo el grupo aporta ideas y la improvisación desempeña un papel fundamental.
- Valoración del espectáculo: Escasa importancia del texto para potenciar aspectos como la expresión corporal, la danza, la música y la iluminación, inspirándose en el cabaret, el teatro de varietés y la revista.
- Enfoques críticos: No se limitaron únicamente a lo político y social.
- Ruptura de convenciones: Se abandonó el teatro a la italiana, trasladando el escenario al patio de butacas y buscando la participación activa del espectador.
Autores y teatro subterráneo
Los autores individuales de este periodo enfrentaron obstáculos mayores que los representantes del realismo social, ya que mantuvieron una postura fuertemente crítica y sus novedades estéticas fueron rechazadas por un público y una crítica conservadores. Por ello, se habla de un teatro soterrado o subterráneo.
Francisco Nieva (1927)
Escenógrafo y autor que definió su creación como teatro furioso. El simbolismo, los elementos oníricos y la raíz dadaísta caracterizan obras como La carroza de plomo candente (1971).
Fernando Arrabal (1932)
Consiguió fama internacional con una producción desarrollada en su exilio francés. Su teatro pánico, provocador y rebelde, reúne elementos de las vanguardias y del teatro del absurdo.
Los hombres del triciclo (1953) se estrenó en España, pero su fracaso determinó su decisión de exiliarse. Solo a partir de 1977 se conocieron en nuestro país títulos fundamentales como:
- Fando y Lis (1961)
- El cementerio de automóviles (1966)
- El arquitecto y el emperador de Asiria (1967)