Evolución y Transformación de la Agricultura Española en los Siglos XIX y XX
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La Expansión de la Agricultura Española
La producción agraria española creció de forma casi ininterrumpida como resultado del aumento de la superficie cultivada y de la intensificación y especialización en cultivos mediterráneos, como el viñedo, el olivar y los frutales. El sector agrario mostró capacidad para adaptarse a la demanda creciente de la Europa industrial, lo que estimuló significativamente la producción nacional.
Estructura de la Propiedad de la Tierra
La estructura de la propiedad mantiene los rasgos generales de etapas precedentes:
- Al norte del Duero: Predominio de fincas medianas y del minifundio.
- Zona centro (entre el Duero y el Tajo): Propiedades de tamaño medio.
- Zona sur y oeste: Se mantiene el predominio del latifundio.
Crisis Internacional y Reformas Estructurales
En el último cuarto del siglo XIX, la agricultura sufrió una crisis de carácter internacional. Tuvo su origen en la llegada masiva a los mercados europeos de algunos productos de ultramar gracias a la revolución de los transportes. En España se tomaron medidas en dos direcciones: se protegió la producción interior y se adoptaron políticas específicas de reforma estructural del sector agrario.
Crecimiento y Diversificación en el Siglo XX
Desde principios del siglo XX, la producción rural española experimentó un importante crecimiento que se explica por la intensificación del uso del suelo, la especialización de la producción y un incremento de los rendimientos. Se produjo una ampliación de las superficies cultivadas, sobre todo en las zonas cerealísticas, eliminándose el barbecho e incrementándose los rendimientos. Además, a la trilogía tradicional (trigo, aceite y vino), se añadieron nuevos cultivos como los cítricos, las leguminosas y las plantas forrajeras.
Innovación Técnica y Ganadería
La ganadería fue adquiriendo mayor importancia, generalmente explotada en régimen de estabulación y destinada al abasto alimenticio. Se introdujeron novedades técnicas con una incipiente mecanización, la difusión de nuevos aperos de labranza y la adopción de nuevas simientes y razas ganaderas seleccionadas. Por primera vez, la agricultura española aplicó los resultados de la investigación científica a su proceso productivo.
Impacto Social y Tenencia de la Tierra
La supresión del régimen señorial y la desamortización aumentaron el número de propietarios, ya que nuevos compradores accedieron a las tierras, algo que no pudieron hacer la mayoría de los campesinos. Según la relación con la tierra, nos encontramos con los siguientes perfiles:
- Propietarios: Aquellos que poseían tierras de forma directa.
- Arrendatarios y aparceros: Pagaban un alquiler o renta por cultivar una tierra que no era suya, percibiendo a cambio una parte o el total del producto obtenido.
- Jornaleros: Vendían su trabajo a cambio de un salario y dependían de la periodicidad estacional de las labores del campo.
Aunque los propietarios eran numerosos, la mayoría lo eran de pequeños minifundios y tenían que trabajar como asalariados o arrendatarios para completar sus ingresos. Los arrendatarios estaban sujetos a contratos de corta duración cuyo precio podía fijar libremente el propietario. Los jornaleros eran el grupo más numeroso en el campo español, especialmente en Andalucía, sin posibilidades de acceder a la propiedad de la tierra y, por consiguiente, los más deseosos de que se llevase a cabo un reparto de las mismas.