Evolución de las Vanguardias y la Generación del 27 en España

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Contexto Histórico

Los años 20 son optimistas, marcados por las vanguardias y la vida moderna. Los jóvenes se desentienden de la crisis de la política y viven a espaldas de la dictadura. Impera la deshumanización. Algunos de los artistas ven la política como una forma de posibilitar un cambio estético, una nueva modernidad; la política al servicio de la cultura, el arte y la literatura. Las ideas se sitúan por encima de las ideologías. Los vanguardistas actúan como palanca estética de la Revolución Rusa y del ascenso del nazismo, entendiendo que todo es posible en la vida.

Los años 30 fueron difíciles, con el Crack del 29 provocando una gran depresión y conflictos sociales intensificados. Se consideran las democracias liberales como obstáculos, por lo que triunfa el nazismo. Al no poder estar al margen de la situación, los artistas rehumanizan el arte y la literatura, y los ponen al servicio de la política, supeditando las ideas a las ideologías. Los regímenes totalitarios condenan la vanguardia como "degenerada", beneficiando al realismo.

Las publicaciones literarias revolucionarias se incrementan a finales de los años 20 y se intensifican con la proclamación de la República. La vanguardia se considera burguesa y se sustituye por el arte comprometido antiburgués. El surrealismo surge como un movimiento liberador y un medio de expresión para asumir conflictos íntimos y sociales.

A pesar de los frentes defensivos, el golpe de Franco y la Guerra Civil marcaron profundamente a toda la generación.

Contexto Literario

Las vanguardias suponen una ruptura con la tradición en busca de renovación. Tienen como pionero en España a Ramón Gómez de la Serna gracias a su revista Prometeo. Los movimientos de mayor trascendencia en España fueron:

Ultraísmo

Especialmente futurista, sus huellas temáticas se encuentran en la Generación del 27. Destacan autores como Pedro Salinas (con temas como la bombilla eléctrica o la máquina de escribir) y Rafael Alberti (billete de tranvía, artistas de cine...). El chileno Vicente Huidobro trajo el creacionismo, del que participaron Juan Larrea y Gerardo Diego.

Surrealismo

Su difusión por España se debe a Juan Larrea, quien conoce en 1924 a los surrealistas de París. Los poetas del 27 no mantienen un surrealismo ortodoxo; no llegan al extremo de la creación inconsciente ni practican la escritura automática. Sin embargo, aporta una liberación de la imagen y un enriquecimiento del lenguaje poético. Esto trae consigo la crisis del ideal de "pureza" y la "deshumanización" del arte. Lo humano, lo social y lo político penetran en la literatura a través del surrealismo.

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