La Expansión Colonial Francesa y el Reparto de África en el Siglo XIX
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,27 KB
El Imperio Colonial Francés: Expansión y Características
Francia se consolidó como la segunda potencia colonial a nivel mundial, aunque su imperio carecía de la consistencia del británico. Esto se debió a dos motivos fundamentales: en primer lugar, que los franceses no emigraban tanto como los ingleses; y en segundo lugar, porque sus territorios colonizados eran, en general, más pobres.
La expansión francesa comenzó tempranamente. En 1830, el rey Carlos X conquistó la zona de Argelia, y poco a poco África se convirtió en el foco de atención de los franceses. Además, intentaron conseguir el control de la estratégica zona de Suez. Así, el ingeniero francés Ferdinand de Lesseps diseñó el canal que fue inaugurado en 1869, una obra de ingeniería clave para el comercio global.
Los franceses también se instalaron en el sureste asiático, en principio ayudados por los españoles. Consiguieron el control de la zona que hoy comprende Vietnam, Laos y Camboya, formando la Indochina Francesa.
Aunque Francia no poseía colonias de un nivel de riqueza excepcional, su inteligencia comercial y, sobre todo, la humillante derrota contra Alemania en 1870, la incitaron a expandirse por el mundo como una forma de recuperar prestigio y poder. Al llegar al año 1900, Francia tenía un imperio de aproximadamente 10 millones de km² y cerca de 60 millones de habitantes.
Francia organizaba sus territorios imitando su modelo de Estado centralista. Las colonias, los protectorados y los departamentos de ultramar estaban siempre bajo el control directo del Estado, sin apenas autonomía. Los recursos que se obtenían satisfacían ampliamente las necesidades del imperio, tanto de las colonias como de la metrópoli.
Otros Imperios Coloniales y el Reparto de África
Las potencias que llegaron tarde al reparto colonial se quedaron con la peor parte de las colonias. África fue el continente que todos se disputaron, y finalmente cada uno de ellos obtuvo su porción.
Hacia 1880, la mayor parte del continente africano era desconocido para los europeos, y los países solo ocupaban las zonas costeras. La intensa competencia entre ellos dio lugar a la ocupación total del continente, y fue entonces cuando se comprendió la verdadera magnitud de sus recursos y territorios.
En 1885, en la trascendental Conferencia de Berlín, se acordaron las normas para la ocupación y el reparto de África, buscando evitar conflictos entre las potencias europeas. Las principales reglas establecidas fueron:
- El que ocupaba la costa tenía la obligación de ocupar el interior (principio de la ocupación efectiva).
- Los valles de los ríos y los propios ríos eran de navegación internacional (por ejemplo, el río Congo), facilitando el acceso al interior.
- Era obligatorio tener factorías para facilitar el intercambio comercial; la mayor parte de estas factorías se instalaron en las fachadas atlánticas del continente.