Explorando la Identidad: Un Análisis Profundo de la Obra de Amin Maalouf

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1.- ¿Qué se entiende en esta obra por identidad? ¿Qué elementos la componen, cuáles la condicionan, cómo se construye y cuándo es causa de conflicto con “los otros”?

Amin Maalouf reflexiona en todo el libro sobre el concepto de identidad; lo que define a cada persona, ser tal y como es, y por qué no existe ninguna otra igual en todo el mundo. Haciendo referencia a su propia identidad como ejemplo, expone que no cree en identidades que considera simplistas, sino que lo que define a cada individuo es un conjunto de elementos que coincidirán, algunos, con otras personas, pero que combinados dan origen a su propia identidad irremplazable. Asimismo, menciona su contraria nacionalidad, ya que ha vivido durante veintisiete años en el Líbano, y por tanto es su país y lengua materna, frente al resto de su vida que ha pasado en Francia, cuya lengua domina a la perfección y en la que escribe sus libros. Cuando trata de definirse alude tanto a Francia como al Líbano por igual, sin posicionarse de ninguna manera ya que considera que es ambas cosas. Reflexiona sobre los componentes de la individualidad de cada uno. No atiende a que todos los componentes son de igual importancia para cada cual, sin embargo es cierto que es imposible eludir ningún elemento, pues todos están relacionados entre sí y permiten que seamos únicos. Enumerando algunos ejemplos, afirma bastante acertado, que a la hora de definirse uno mismo, las personas recurrimos a algunos aspectos que en un principio se nos ha inculcado o, en algunas ocasiones se ha visto amenazado o que nos hace sentir que pertenecemos a un grupo, una pandilla, una organización, etc. Una persona comenzaría por definirse, por ejemplo, con que es español y cristiano o serbio y musulmán; aspectos que les identifican como individuos que comparten esas características con sus iguales y que forman una parte muy importante de quienes son. Algunos de los componentes que nos definen y consideramos innatos, Maalouf desafía dicho planteamiento afirmando que, un aspecto que podría formar una identidad y que supuestamente es “innata” es el ser mujer; no obstante, sabemos que no es lo mismo la feminidad que se vive en un país de África como en un país europeo. La potenciación de uno de estos aspectos que suelen ser aquéllos que se ven en peligro por el contraste con los que no comparten dichos componentes es lo que llevarán a los cabecillas que surgen en cada grupo los que inflarán los ánimos de la gente haciéndoles creer que somos “nosotros” los que, por derecho, debemos reivindicar el respeto que nos merecemos y hacer pagar a los “otros” por los daños que nos han causado años y años atrás.

2.- ¿Qué permite considerar la identidad como algo verdaderamente único?

Es la combinación de los componentes que conforman lo que somos. Amin Maalouf da algunos ejemplos, incluyendo el suyo propio, sobre ciertas características que comparte con miles o millones de personas, dependiendo de a qué se esté refiriendo. A medida que va sumando más y más componentes observamos que verdaderamente, el número de personas con las que comparte apellido, nacionalidad, gustos, etc. va disminuyendo. Así, nos daremos cuenta de que muchas cosas compartiremos con otras personas, pero todas en su combinación forman lo que somos, y en el mundo entero no existe una sola persona exactamente igual. Es por ello que nuestra identidad es sólo nuestra, es única e irremplazable. Así mismo, nos advierte de los prejuicios que solemos asociar todos y cada uno de nosotros con un país, una lengua, una religión, etc. Esto quiere decir que, al igual que por supuesto un español no es igual que un serbio, ni un croata es igual que un musulmán, tampoco ningún serbio es igual que otro. Maalouf alude a que si aceptamos nuestra identidad, lo que somos, nunca emprenderemos una guerra, ya que estamos contentos con nosotros mismos. Esta afirmación viene dada porque el autor explica cómo el sentimiento de haber sido heridos, de que no ha sido respetada nuestra identidad, puede llevar a muchos a cometer crímenes tan atroces como en la actualidad observamos, y que se presta a desarrollar en todo el libro.


3.- ¿Por qué se habla de una “identidad asesina” en la obra y cómo sería la “identidad no asesina” propuesta por el autor?

El concepto de identidad asesina en la obra viene condicionado por el potenciamiento de uno de los factores que determinan nuestra identidad. Ello se debe a que, en un grupo que comparte una misma ideología, nación, idioma o todo ello junto, sienten que su “tribu” está amenazada. Se crea entonces un sentimiento de inseguridad y miedo que no siempre obedece a la razón y que, en muchos casos, se exagera o adquiere un carácter paranoico; aunque más que la exageración que pueda haber, cuando una población tiene miedo debemos preocuparnos más por la realidad propia del miedo que de la amenaza. Maalouf considera que la pertenencia a una u otra etnia, nación u otra cosa predisponga a matar. Todos llevamos dentro una parte “asesina” que estaríamos dispuestos a mostrar en ciertas circunstancias. El autor alude al término de identidad asesina entendido como la reducción de la identidad a la pertenencia a una sola cosa, lo que distorsiona la visión del mundo y de lo que hacen. Así, se posicionan dos bandos: los “nuestros” que comparten dicho aspecto al que hemos potenciado, los ayudamos y somos solidarios, a menos que los consideremos traidores, razón por la cual los castigaremos y perseguiremos; y los “otros”, de los cuales no queremos saber nada ni intentamos ponernos en su lugar, además que procurar que nos ablanden sus lamentos y las injusticias que han padecido. De la misma manera y como planteaba en la pregunta anterior, Maalouf considera que desde el momento en que aceptamos las múltiples pertenencias que nos configuran tal y como somos, si las aceptamos todas y cada una a pesar de que algunas sean sutiles y otras contradictorias, nuestra relación con los demás cambia y también con los de nuestra propia “tribu”. Ya no se trata de “nosotros” y “ellos” sino de personas con las que puedo sentirme más cerca y, muchas de ellas, pueden estar en el otro lado, y ello no nos convertirá en asesinos. Y ésta sería la identidad “no asesina” que propone el autor, que nos permitiría convivir de manera abierta, sin prejuicios ni confusión o miedo.

4.- ¿Qué función cumplen la religión, la historia, la cultura o la lengua como “identidades asesinas”?

Volviendo a la actitud de miedo que mostrábamos anteriormente, no es difícil imaginar cómo a aquéllos que se sienten que los “otros” constituyen una amenaza para lo que consideran su identidad, les parece estar en su derecho de preservar la vida de los suyos a cualquier precio. Así, los autores de las matanzas están convencidos de que, en nombre de su religión, cultura o lengua, garantizan la supervivencia de los suyos en legítima defensa, y se extrañan que se les considere criminales. Así mismo, hace referencia a que la actuación de dichos individuos se ve impulsada en cierta parte, porque las civilizaciones del mundo también se posicionan a favor de unos y otros, según las convicciones que tengan. Una reflexión expuesta en la obra, es que a menudo se sobreestima la influencia de la religión en las personas, y por el contrario se subestima cómo la sociedad afecta a la interpretación de la religión. Alude a menudo al cristianismo como ejemplo, pues antaño se consideraba un símbolo de represión por parte de la Iglesia, y en nombre de la cual se cometieron numerosas barbaridades. Es cuestionable que influya en la actitud que adopta un pueblo, pero sí es visible la manera que éste tiene de interpretar sus creencias según el contexto en que se encuentre. A esta realidad se suma el escepticismo de algunos que proponen que estas actuaciones han sido así a lo largo de la historia y que difícilmente se podrá cambiar. Una actitud que refleja indiferencia, dejar que maten porque es lo “normal”. A esto, el autor replica con ejemplos como la esclavitud que antaño también era algo cotidiano y “normal”.

5.- ¿Por qué determinados pueblos o grupos sociales se hacen fuertes alrededor de una única identidad?

Dichos pueblos sienten que su identidad no está formada por diversos elementos, o creen que los componentes son más bien escasos. Consideran que una disociación de la identidad aumenta el peligro al que se verían expuestos por distintos medios. Una manera de potenciar lo que son y salvaguardarse de los demás, es ocultarse bajo el nombre de, por ejemplo, una religión. Ello puede provocar un fanatismo insostenible que puede llegar a formar asesinos que matan en nombre de dicha creencia y que, en realidad, no es la culpable total de su comportamiento. Actitud que, por otra parte, en lugar de proteger a esas personas, las enjaula de tal manera que impide su avance en la sociedad.