Explorando la Pintura Gótica: Soportes, Características y Evolución del Retablo
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La Pintura Gótica: Evolución y Características
La pintura gótica se desvinculó de la pintura mural y pasó a realizarse cada vez más sobre soportes portátiles, lo que significaría un gran paso adelante porque ahora se iría desvinculando, poco a poco, de la subordinación a la arquitectura. Hay gran variedad de tipologías y estilos de pintura gótica.
Por un lado, se diversifican los soportes, desde el clásico fresco mural a las miniaturas sobre pergamino de los manuscritos iluminados, pasando por la pintura de vidrieras, las tablas al temple de los retablos o por las pinturas de caballete del periodo último, algunas de las cuales se hacen ya al óleo.
Características Generales de la Pintura Gótica
- Se usa el fresco en paredes y la madera o el lienzo en las portátiles, donde se trabaja al temple.
- La pintura se hace más naturalista, con un canon realista, aunque delicado y elegante, y el uso de la luz en el modelado de los volúmenes.
- Se busca la tercera dimensión y los personajes se muestran expresivos.
- La temática es religiosa o aristocrática, y las figuras visten como se vestía la gente de la época. Aparecen representados los donantes o comitentes en menor escala.
- Aunque se siguen pintando temas del románico, como el Pantocrátor rodeado de la almendra o mandorla mística y el Tetramorfos, aparecen nuevas tipologías religiosas, como la Madonna, y otras profanas, como el retrato.
- El colorido es muy vivo.
- A finales del siglo XIV el estilo se unifica y surge el gótico internacional, caracterizado por la exquisitez, el gusto refinado y decorativo, el detallismo y la maestría conseguidos con el óleo, además de experimentar efectos perspectivos.
- Hace uso de los dorados y de efectos como el ilusionismo arquitectónico y la grisalla, asimilando la pintura a los retablos, que aparecen ahora.
Evolución del Retablo Gótico
El retablo evoluciona durante el Gótico, pasando de una tabla a dos (díptico), tres (tríptico) o a muchas (políptico), siendo las tablas laterales abatibles con el fin de cerrar el conjunto; su cara exterior se pinta con tonos grises (grisallas) que semejan esculturas. La creación de estos retablos supuso una gran novedad: la pintura se independiza del muro y se hace más humana y anecdótica, favorece la composición e incluso la devoción popular.
El retablo consistía en unas tablas pintadas con sentido ilustrativo y descriptivo de la vida del santo titular, ocupando el centro su persona y a su alrededor, en pequeños recuadros, escenas de su vida. Pero más tarde el retablo pictórico será rígido, con múltiples tablas, con una ordenación de base arquitectónica y con una distribución iconográfica bastante uniforme.
Organización del Retablo
- Se organiza en calles y pisos.
- En la predela o banco, parte inferior de menor altura, se pintan bustos de santos y en el centro es frecuente la Santa Cena u otros temas del Nuevo Testamento.
- En la calle central está representado el tema principal de la obra.
- En las calles laterales se recogen las escenas secundarias o complementarias del tema central, organizadas en cuerpos o divisiones horizontales.
- En las entrecalles se sitúan pequeñas tablas pintadas con santos o bien finas columnas o pilares.
- Las cumbreras o espigas son los remates superiores de las calles. En la central se pinta, casi sin excepción durante el Gótico, el Calvario.