Explorando la Sátira en la Literatura Clásica: Autores y Temas Clave
SÁTIRA
El género de la sátira abarca composiciones sobre diversos temas en las que se incluye una crítica mordaz desde un punto de vista muy personal de personas concretas y de la sociedad.
1. Lucilio
Es el creador del género. Por encima de la diversidad temática, se impone siempre la crítica y los ataques mordaces, de carácter personal. Escribe en el lenguaje normal de la calle, alejándose del lenguaje poético. Los términos groseros e incluso obscenos son propios del género.
2. Horacio (Sermones y Epistulae)
Los Sermones están escritos en el período anterior al gobierno de Augusto. En el primer libro realiza una crítica moral y literaria. Los temas son la alabanza del justo medio, la crítica de la rigidez, relatos de viajes... En el libro segundo, el poeta escoge la forma de discusión libre entre interlocutores anónimos. A partir del año 130-29, sus composiciones adoptan forma de cartas en verso, por lo que se han llamado Epistulae.
3. Persio
Sus seis sátiras fueron publicadas después de su muerte por el lírico Cesio Baso. Fue discípulo del filósofo Anneo Cornuto y la influencia de éste sobre el poema es enorme.
4. Juvenal
Recibió una sólida formación retórica. Su juventud y parte de la madurez transcurre durante el reinado de Domiciano, que estableció un régimen de terror que marcó al poeta. Publica 16 sátiras. Expone su deseo de escribir sátiras a la manera de Lucilio, realizando una agria crítica de la sociedad de su tiempo. Le sirven para desahogarse del horror.
Epigramas y Fábulas en la Sátira
Dentro de la sátira destacan los epigramas, que son composiciones destinadas a ser grabadas en piedra, con carácter funerario, caracterizadas por brevedad, concisión, ingenio y vivacidad expresiva. De sus autores, destaca Marcial con su epigrama “Liber Spectaculorum”, compuesto para celebrar la inauguración del Coliseo. También destacan las fábulas, con su autor más representativo, Fedro. A la narración siempre sencilla y llana, adaptada al pueblo y a su propósito didáctico, sigue una “moraleja” que resume el objeto de la misma.