Mitos de Zeus: El Rapto de Europa, Ganímedes, Dánae, Sémele e Ío

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El Rapto de Europa

El rapto de Europa: Pintura pompeyana del siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional. Europa, joven amada por Júpiter, se suele representar sentada sobre el lomo de un toro mientras el animal huye entre las olas del mar. Júpiter, el rey de los dioses, se enamoró de Europa, hija del rey fenicio Agénor y de Telefasa, y transformado en un cándido toro blanco con cuernos dorados, marcha a la playa donde la joven juega con sus sirvientas. La muchacha, inicialmente aterrorizada, se arma de valor, acaricia al animal y le ciñe los cuernos con guirnaldas de flores hasta que, por fin, se sienta en su lomo. Júpiter, entre gestos de Europa, huye alejándose entre las olas y llega hasta Creta, donde se une con la joven. Europa dará a Júpiter tres hijos. Este episodio mítico es uno de los más representados por los artistas en el arte. El rapto de Europa se suele representar en el momento en que Júpiter huye con la muchacha sobre su dorso, mientras en la orilla se distinguen a las sirvientas y, a veces, algunos amorcillos sobrevuelan a Europa y al toro.

Júpiter e Ío

Júpiter e Ío: A Ío se la representa mientras Júpiter, en forma de nube, la seduce. También se la representa en forma de ternera, animal en el que fue transformada por el dios para esconder su culpa a su mujer Juno. Júpiter se enamoró de Ío, sacerdotisa de la ciudad de Argos, hija de Ínaco, río de la Argólida, y la seduce transformándose en una nube. Juno sospecha de la insólita nube en pleno día y va en busca del marido, quien, para que su esposa no sospeche nada, transforma a la muchacha en una espléndida ternera. En el arte, Ío se representa mientras Júpiter, en forma de nube, la seduce o bien con el aspecto de ternera. En algunas escenas aparece también Juno mientras pide a Júpiter que le entregue al animal o en el momento de ser entregada a Argos.

Rapto de Ganímedes

Rapto de Ganímedes: Escultura romana del siglo II d.C. A Ganímedes, joven de extraordinaria belleza, se le suele representar en el instante en que es raptado por Júpiter, que se presenta bajo la forma de águila. Según el relato, Ganímedes, hijo del rey troyano Tros y Calírroe, es raptado por los dioses para que haga de copero y les sirva durante los banquetes. El joven es representado entre las garras del águila o sentado sobre él mientras le conduce hacia el cielo. Ganímedes lleva a veces consigo una pequeña ánfora que alude a la futura tarea de copero de los dioses, o bien se le ve en el Olimpo, donde Hebe, quien también tenía asignada la misma función originalmente, le entrega una copa al fondo donde se desarrolla el banquete de los dioses.

Dánae Recibiendo la Lluvia de Oro

Dánae recibiendo la lluvia de oro: A Dánae los pintores la suelen representar recostada mientras Júpiter desciende sobre ella en forma de sutil lluvia de oro. Dánae era hija de Acrisio de Argos, a quien un oráculo predijo que lo mataría su nieto. Por ese motivo, el rey mandó encerrar a la muchacha en una torre de bronce, pero Júpiter, enamorado de Dánae, logró penetrar en la celda en forma de sutil lluvia de oro.

Júpiter y Sémele

Júpiter y Sémele: Sémele, hija de Cadmo y de Harmonía, amada de Júpiter, concibe un hijo. La terrible Juno, airada y obcecada por los celos, decide castigar a la muchacha por el ultraje sufrido y asume la apariencia de la vieja Beroe, nodriza de Sémele. La reina de los dioses se presenta de ese modo ante Sémele, quien, creyéndola su nodriza, comienza a hablar con ella hasta que la conversación deriva sobre el rey de los dioses. Entonces, Sémele le ruega que se le manifieste en todo su poder. Júpiter, desesperado, se ve obligado a realizar lo que se le ha pedido y se presenta ante Sémele armado de sus rayos. La muchacha, no pudiendo soportar el tremendo resplandor, se quema. No obstante, Júpiter logra salvar al hijo que la joven esperaba, extrayéndolo del seno.