Extraños en un Tren: Crimen, Culpa y Confesión en el Thriller Psicológico
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Bruno tiene un único objetivo: matar a Miriam para poder chantajear a Guy y obligarlo a hacer lo mismo con su padre. Y así lo hace. Una semana después del viaje en tren, Bruno estrangula a Miriam, cuidando de no dejar pruebas de su acto, pese a su constante embriaguez.
Transcurridos un par de meses, Guy comienza a recibir llamadas y cartas de Bruno, masivamente, en las que le indica cómo debería proceder con su padre. Desde el inicio, toda la trama de Anne se oculta, pero esto no tarda en hacerle notar que algo le sucede a su futuro esposo: está siempre en otro mundo, provoca un accidente que casi atropella a un niño medio inconsciente, y sus proyectos de construcción ya no son tan atractivos como lo fueron en el pasado, entre otros signos. Guy se niega hasta el último momento, pero finalmente el cansancio y la presión ejercidos por Bruno lo llevarán a cometer el asesinato.
El detective Gerard sospecha que Bruno tiene mucho que ver con el crimen, atando cabos y encontrando la forma de someter a Guy a pruebas. Bruno y Guy ofrecen testimonios diferentes, ya que Bruno nunca pretendió que la investigación llegara hasta él. Gerard no comprendió la coartada enmascarada que habían urdido: el objetivo de ambos era que cada uno cometiera su asesinato sin dejar rastro de sospecha, pues nadie sabía que Bruno y Guy estaban conectados.
Un día, navegando en su yate India, Bruno se arrojó al mar, para cerciorarse de que todos lo odiaban, incluso Guy. Guy demostró que no era así, pues se lanzó a las gélidas aguas en rescate de Bruno, pero fue en vano.
Guy no podía concentrarse en su vida, en sus relaciones ni en su trabajo. El peso que cargaba lo llevó a pensar en confesar su crimen a Owen, el nuevo prometido de Miriam, con quien ella iba a tener un hijo en común. Guy se sentía avergonzado frente al hombre que amaba a Miriam. Le explicó lo ocurrido, el plan y su arrepentimiento.
Pero, para sorpresa de Guy, Owen no tuvo ninguna reacción: no se levantó para darle una bofetada, ni siquiera soltó el vaso que tenía en la mano. Esa inacción dejó a Guy desconcertado; no comprendía que Owen se mostrara tan imparcial ante lo que se había hecho con su prometida y su hijo.
De repente, Guy se dio cuenta de que el teléfono de la habitación del hotel en que se encontraban estaba descolgado. Habló y reconoció la voz del detective Gerard al otro lado de la línea. No tardó en aparecer, y Guy lo acompañó.