El Fascismo en Italia: Historia y Consecuencias

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Fascismo

Italia en la posguerra

El gobierno italiano era una monarquía parlamentaria. El país se halla dividido en dos realidades socioeconómicas diferentes. En el norte, un gran desarrollo industrial conducido por una burguesía; en cambio, en el sur, la economía se basaba en la producción agrícola dirigida por terratenientes. La intervención en la guerra mundial significó un gran esfuerzo para el pueblo italiano, debió contribuir con su trabajo y con hombres para el ejército. Cuando se firmó la paz, Italia no recibió la recompensa por sus aliados. También, como consecuencia de la guerra, la economía era desastrosa. El malestar económico y la agitación política se extendió por todo el país. Como respuesta, los terratenientes y la burguesía financiaron la formación de brigadas o grupos de choque integrados por excombatientes y partidarios, que se encargaban de atacar a los manifestantes y ejercer violencia sobre los de la izquierda. Benito Mussolini creó su propia organización llamada camisas negras y el Partido Fascista a nivel mundial.


Tiempos violentos

Se desarrolló el bienio rojo, periodo en que los trabajadores tomaron fábricas y campesinos tierras de grandes propietarios. La clase alta y media, afectada por la crisis económica y temerosa del desorden social, creyeron que se produciría una revolución como la de Rusia y, para evitarlo, llamaron a los fascistas. Se inició el bienio negro, llamados así por las camisas negras. Hubo violencia de ambas partes, pero los fascistas fueron apoyados por las autoridades políticas y militares y superaron a las fuerzas de izquierda. Así, la participación llegó, pero a la fuerza de violencia y de un intolerable fanatismo.


La marcha sobre Roma

El partido fue creciendo en número hasta que, en 1921, Mussolini se convirtió en dirigente de un grupo parlamentario. El fascismo presentó un programa que reclamaba el control estatal de la educación, rechazaba a la Sociedad de Naciones y glorificaba al ejército italiano. Inicialmente se había declarado a favor de la república; en 1922, Mussolini comenzó a negociar su entrada en el gobierno monárquico. En 1922, Mussolini amenazó con tomar el poder a la fuerza. A continuación, los fascistas tomaron las estaciones ferroviarias para concentrar las escuadras de camisas negras y convencer en tres columnas sobre Roma. Se iniciaba la Marcha sobre Roma. Ante esto, el rey inclinó por negociar. El rey le encargó a Mussolini que formara un nuevo gobierno. Este formó un gobierno de coalición, el cual ocupaba los cargos de primer ministro y de ministro del interior y de asuntos extranjeros.


Mussolini: de primer ministro a dictador

Mussolini impulsó una reforma al sistema electoral que concedía los dos tercios del parlamento. En 1924, cuando el fascismo obtuvo el 65% de los votos, estaban dadas las condiciones para la dictadura. En 1925, estableció un régimen de partido único. El rey conservó un poder nominal, mientras que Mussolini ocupó el poder ejecutivo como el duce y controló la justicia. Además, formó el Gran Consejo Nacional Fascista, organismo que nombraba a los funcionarios y establecía la composición del parlamento. El gobierno fascista disolvió los partidos, organizaciones y medios de prensa, suprimió los sindicatos, prohibió las huelgas y movilizaciones obreras, estableció la censura y creó una policía política para perseguir a los opositores al régimen. También impulsó el corporativismo. Mussolini inició una política económica que dio buenos resultados y firmó el Tratado de Letrán, por el cual el papa obtuvo la soberanía sobre el territorio del Vaticano.

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