Fe y razón en la filosofía medieval: tiempo, creación y el problema de los universales

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Apuntes de clase

La concepción lineal del tiempo

La concepción lineal del tiempo se enfrenta a la concepción circular del tiempo típica griega, que toma como modelo el tiempo cíclico de la naturaleza. En la concepción lineal no se repite nada: el mundo tiene un punto inicial absoluto, un trazado y un final.

La identificación de Dios con la verdad

La identificación de Dios con la verdad y la sustitución del ideal griego del sabio por el ideal del santo contemplativo marcan una diferencia decisiva. Mientras el filósofo griego poseía una verdad relativa, el hombre cristiano se presenta en posesión de la verdad absoluta.

Atributos de Dios

  • Monoteísmo: herencia de la religión judía.
  • Omnipotencia de Dios: los dioses de la filosofía griega están sujetos al orden necesario del mundo.
  • Creación: la idea judeocristiana postula que Dios creó el mundo de la nada.

La concepción cristiana del hombre

  1. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.
  2. El alma es inmortal.
  3. Los cuerpos resucitarán al final de los tiempos.

La concepción cristiana de la existencia humana implica una importante novedad en el ámbito de la moral. La filosofía griega es intelectualista y la moral cristiana no es intelectual. En el intelectualismo, el mal es ignorancia; en el cristianismo, el mal es pecado, y el pecado es resultado de la maldad humana y de la libertad humana.

Problemas filosóficos

El problema de las relaciones entre razón y fe

El problema de los universales

El problema de la demostración de la existencia de Dios

Averroísmo latino

La expresión averroísmo latino se utiliza para hacer referencia a una serie de filósofos del siglo XIII entre los que se desataron debates. Estos filósofos seguían el planteamiento que había hecho Averroes sobre las relaciones entre razón y fe. Averroes es un gran defensor de Aristóteles, pero al mismo tiempo es creyente. Ser un filósofo aristotélico y creyente le planteó un grave problema, pues consideraba que entre lo que nos dice la razón y lo que nos dice la fe existen contradicciones.

Averroes llegó a la conclusión de que no hay una única verdad, sino una doble verdad: la verdad a la que nos conduce la razón y la verdad a la que nos conduce la fe. Los averroístas latinos aplicaron este mismo planteamiento al terreno de la religión cristiana. Para ellos, razón y fe pueden llegar a conclusiones distintas, incluso contradictorias, acerca de determinadas cuestiones. En el caso de que se produzca un conflicto entre razón y fe, los hombres deben atenerse a la verdad de la fe, pues Dios no nos engaña.

La teoría de la doble verdad fue considerada como herética, y su principal defensor, Siger de Brabante, fue expulsado de la Universidad de París.

Relación fe-razón: la postura de Tomás de Aquino

Tomás de Aquino se opuso a la teoría de la doble verdad y defendió la imposibilidad de contradicción entre razón y fe. Piensa que tanto la filosofía como la teología proceden de Dios y admitir el conflicto supondría admitir la contradicción en el mismo Dios.

La religión y la filosofía tienen un camino común: el de la teoría natural. Este camino común lo conforman aquellas verdades que, habiendo sido reveladas, podemos llegar a conocer también mediante la razón. A estas verdades les denomina preámbulos de la fe. En caso de que se produjera un conflicto entre razón y fe, dicho conflicto sería una señal de que ha habido un error en el razonamiento filosófico. La fe es el criterio que señala que hay que rectificar los razonamientos.

Además de esta teoría natural, hay una teología revelada, con verdades accesibles únicamente a la fe. Ejemplos de estas verdades: la Santísima Trinidad, la resurrección o la inmortalidad del alma. De entre las verdades que Dios ha revelado a los santos, hay verdades que la razón por sí misma puede llegar a conocer, pero que no son necesarias para nuestra salvación y que no todos son capaces de descubrir.

Problema de los universales

El problema de los universales consiste en averiguar el tipo de existencia que les corresponde a los denominados universales, es decir, a los conceptos que se aplican a los objetos de una misma especie. Este problema filosófico tiene su origen en la filosofía antigua. Está presente en Sócrates, en Platón y su teoría de las Ideas, y también en Aristóteles y su teoría hilemórfica.

Podemos reconocer tres posturas filosóficas en torno al problema de los universales:

  • Realismo: los universales existen realmente, con independencia de las cosas concretas.
  • Nominalismo: los universales son solo nombres o palabras; únicamente existen los individuos concretos.
  • Conceptualismo: los universales existen solo como conceptos formados en la mente.