Felipe IV y Carlos II: Auge y Declive de España en el Siglo XVII

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Felipe IV (1621-1665)

Política exterior: Dirigida por su valido, el Conde Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán), estuvo marcada por la Guerra de los Treinta Años, una guerra global europea en la que se jugaba la hegemonía (superioridad) de los Habsburgo frente a los príncipes alemanes, quienes recibían apoyo financiero de los enemigos tradicionales de España y Austria: Francia, Inglaterra y países protestantes (Holanda, Suecia...). Los Habsburgo (desde Carlos V) eran la estirpe de la familia real española, así que España se alió con Austria. El apoyo holandés al enemigo reabrió la guerra en los Países Bajos (ya se había cumplido la tregua de los doce años). En una primera etapa, el bando austriaco consiguió victorias como la toma de Breda (que retrataría Velázquez en el cuadro homónimo también llamado “Las lanzas”), pero tras la derrota de Rocroi (Francia) se firma la Paz de Westfalia (1648), que reconoció la independencia de Holanda y la decadencia de Austria. Sin embargo, la guerra de España contra la Francia de Luis XIV (“el rey sol”) continuó hasta la firma de la Paz de los Pirineos (1659), en la que España perdió sus territorios transpirenaicos: Rosellón y Cerdaña (no confundir con Cerdeña).

Política interior: Dirigida por su valido, el Conde Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán), viene marcada por las guerras. El brutal gasto bélico obligó a Olivares a proponer la “Unión de Armas”, un proyecto por el que todos los territorios debían aportar hombres y/o dinero (pues era Castilla la que cargaba con todos los gastos y proporcionaba los hombres, mientras que la Corona de Aragón estaba exenta). Esto provocó un levantamiento en Cataluña, apoyado por Francia, que sería finalmente sofocado por España. Por último, se produce un levantamiento en Portugal por el que se separa de España y proclama a un rey portugués (duque de Braganza).

Carlos II “el Hechizado” (1665-1700)

Se caracterizó por la incapacidad del rey y sus validos, la corrupción, la crisis económica y la pérdida de poder en la esfera internacional. Carlos muere sin descendencia, lo que dará lugar a otra guerra Europea, “la guerra de sucesión”, que concluirá con Felipe de Anjou (de la dinastía francesa de los Borbones) como rey de España bajo el nombre de Felipe V. Es el inicio de la dinastía borbónica en España que continúa en la figura del rey actual Felipe VI.

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