Figuras y Conflictos Clave en la Historia de la Hispania Romana

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Viriato, caudillo de los lusitanos

Viriato fue asesinado por los suyos, tras haber movido a las Hispanias durante 14 años contra los romanos. Primero fue pastor, luego jefe de los ladrones y, finalmente, incitó a tantos pueblos a la guerra, de manera que era considerado el libertador de Hispania contra los romanos. Al pedir los asesinos de este la recompensa al cónsul Cepión, se les respondió que nunca agradó a los romanos que los generales fuesen asesinados por sus soldados.

Retrato de Catilina

Catilina, nacido de noble familia, fue de gran fuerza no solo de espíritu sino también de cuerpo, pero de carácter malvado y perverso. Su cuerpo era capaz de soportar el hambre, el frío y el sueño más de lo que es creíble para cualquiera. Su espíritu era audaz, astuto, variado, simulador y disimulador de cualquier cosa; deseoso de lo ajeno, pródigo de lo suyo, ardiente en las pasiones, dotado de bastante elocuencia, pero poco de sabiduría.

Los legados de Pompeyo: Petreyo y Afranio

Decididas estas cosas, los jinetes y las tropas auxiliares son exigidas a toda Lusitania por Petreyo; a la Celtiberia, a los cántabros y a todos los bárbaros que se extienden hasta el océano, son exigidas por Afranio. Reunidos estos, rápidamente llega hasta Afranio y deciden de común acuerdo llevar la guerra a Lérida a causa de la oportunidad de la misma.

Una gran tormenta desbordada

Sucede también un repentino desastre, pues se origina una tempestad tan grande que constaba que nunca en aquellos lugares hubo aguas mayores. Entonces, arrastró la nieve de todos los montes, superó las orillas más altas del río y destruyó en un día ambos puentes, los cuales había hecho C. Fabio. Esto causó grandes dificultades al ejército de César.

Los oscenses y otros pueblos

Entre tanto, los oscenses y los calagurritanos, los cuales habían sido contribuyentes junto con los oscenses, envían a este legados y prometen que ellos harán el encargo (mandato). Los tarraconenses, los jacetanos, los oscenses y, pocos días después, los illurgavonenses —los cuales alcanzan el río Ebro— siguen a estos. César pide a todos ellos que le ayuden con trigo.

Tras vencer en las guerras civiles

De allí, César, apaciguadas las guerras civiles por todo el orbe, regresó a Roma. Empezó a actuar con más arrogancia y contra la costumbre de la libertad romana. Al hacer actos casi tiránicos, se conspiró contra él por 70 o más senadores y jinetes romanos. Así pues, César, al haber venido a la curia un día de senado entre los restantes, fue asesinado por 23 puñaladas.

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