Fijismo y evolucionismo: historia de las teorías sobre el origen de las especies y la evolución humana
El fijismo
La concepción dominante hasta el siglo XIX fue el fijismo. Según esta teoría, las especies son:
- Fijas
- Creadas por Dios
- Inmutables
- Grupos aislados
El representante más importante de esta teoría fue Linneo, quien definió la especie como "lo compuesto por un determinado número de individuos que son la copia a partir de un modelo inmutable".
Desde el punto de vista filosófico
- El fijismo va unido a la corriente metafísica que afirma la inmutabilidad de la esencia de las cosas. Estas esencias fijas permiten definir a cada individuo como lo que es, diferenciándolo de otras cosas y destacando lo que tiene en común con otros individuos de la misma especie o clase.
- El fijismo conlleva la concepción jerárquica de la realidad, según la cual en la naturaleza cada individuo tiene su propio lugar.
- Existe algo fijo e inmutable con respecto a lo que llamamos naturaleza humana.
- El ser humano es el protagonista de la creación.
Sin embargo, las teorías biológicas fijistas y la metafísica que veía la naturaleza como algo estático entraron en crisis en el siglo XIX, dando paso a la concepción del ser humano y de la realidad como producto de un constante proceso de cambios y transformaciones.
Teorías evolucionistas
Lamarck y la teoría transformista
La primera teoría explícita de la evolución de las especies se debe a Lamarck, quien desarrolló la llamada teoría transformista:
- La naturaleza forma un todo continuo.
- Las especies no son invariables, sino que se transforman unas a partir de otras, con tendencia hacia formas más perfectas.
- La evolución se explica por la necesidad que tienen las especies de adaptarse al medio en el que viven. Al adaptarse, desarrollan o atrofian órganos (ejemplo: la jirafa).
Puntos erróneos de la teoría de Lamarck
- La creencia de que los caracteres desarrollados mediante la vida de un individuo se transmiten a la descendencia.
- Acertó en el importante papel de la influencia del medio, pero dejó claro que las clases, órdenes, géneros y especies no son más que divisiones de nuestra mente, sin existencia real, ya que todas las especies están relacionadas entre sí.
Aunque completó de un modo definitivo la teoría evolucionista, fue Charles Darwin (1809-1882).
El evolucionismo de Darwin
- Origen común de las especies: las especies están emparentadas entre sí. Esta idea es la tesis fundamental de su obra El origen de las especies.
- La lucha por la supervivencia: todas las especies tienden a reproducirse hasta saturar su hábitat. Se escasean los recursos y alimentos, comenzando una lucha por sobrevivir en la que perecen la mayor parte de los individuos.
- Teoría de la selección natural: no todos los individuos están próximos a la competición, por lo que solo los individuos más aptos para obtener recursos en un ambiente determinado tienden a sobrevivir. La evolución biológica se explica por un proceso de selección natural, no por un proceso de adaptación al medio.
- El concepto de "los más aptos" no se entiende por ser más inteligentes, más fuertes, o de una cultura superior, ni por ninguna otra consideración racista o etnocéntrica. El más apto es aquel que presenta mutaciones genéticas más favorables para adaptarse al cambio concreto que se ha producido en el medio ambiente.
- Herencia: los hollados más aptos transmitirán los cambios genéticos ventajosos a sus descendientes, extendiéndose así al conjunto de las especies. En esto consiste la selección natural.
- La selección natural no es un proceso consciente. La naturaleza actúa al azar y de modo ciego: las variaciones surgen de modo aleatorio, por lo que el ser más apto no es algo que pueda proponerse. En conclusión, para Darwin no hay finalismo en la naturaleza, ni un orden preestablecido ni dirigido.
Ni Lamarck ni Darwin pudieron explicar cómo se produce la herencia de los nuevos caracteres. Posteriores descubrimientos científicos, como los de Mendel, aportaron las pruebas directas al desentrañar las bases genéticas de la herencia, lo que supuso su aceptación plena por la comunidad científica.
Visión filosófica de la teoría de la evolución
Desde el punto de vista filosófico, la teoría de la evolución supone una visión de la realidad que se define por tres rasgos:
- Materialista: la naturaleza es material, por lo que no es necesario explicarla desde una realidad espiritual, sino que basta con la ciencia.
- Dinámica: en la naturaleza todo cambia y nada permanece, aunque tan lentamente que no lo podemos percibir.
- Progresiva: con la evolución, las especies van logrando un mayor nivel de complejidad y de organización.
La evolución humana
Somos un animal más, incluido en el orden de los primates, perteneciente a la familia de los homínidos, al género Homo y a la especie sapiens.
- Humanización: proceso de cambios psicosociales que fue dando lugar a los elementos culturales que caracterizan al ser humano y lo distinguen del resto de especies.
- Hominización: proceso de cambios biológicos evolutivos que han caracterizado a la evolución de los homínidos, conduciendo a la especie humana actual.
La evolución natural: el proceso de hominización
El ser humano pudo sobrevivir debido a que su organismo experimentó profundas transformaciones:
- Bipedismo: el cambio fundamental al inicio del proceso de hominización fue el bipedismo, ya que esta forma de desplazamiento supuso importantes adaptaciones anatómicas. Así, la necesidad de supervivencia favoreció la posición erguida.
- Cambio en la estructura del pie: esto condujo a un cambio en la estructura del pie. El dedo gordo se volvió no oponible, permitiendo el apoyo de toda la planta, lo que permitió andar y mantenerse normalmente sobre dos pies.
- Columna vertebral y pelvis: la postura erguida sitúa el centro de gravedad en la pelvis, que se ensancha, lo que obliga a la modificación de la columna vertebral, que adopta forma de S, permitiendo mantener el equilibrio y sostener la cabeza erguida. Esto aumenta el campo de visión y, por tanto, la información.
- Liberación de las manos: cuando la posición erguida se hizo permanente, se produjo otro cambio fundamental: la liberación de las manos, que ya no eran necesarias para desplazarse. Esto permitiría, con el tiempo, que las manos desempeñaran funciones técnicas: fabricar y manejar útiles y herramientas.
- Cambios craneales y dentales: en posición vertical, el homínido ya no necesita defenderse o atacar con la boca. Esto lleva a que las grandes mandíbulas sean más pequeñas, mientras que el cráneo aumenta de tamaño y se abomba. Los dientes también disminuyen, facilitando el movimiento de la lengua, lo cual es fundamental para la posterior aparición del lenguaje.
- Capacidad craneal: el aumento del tamaño del cráneo va en paralelo con su mayor capacidad. Es muy importante destacar que este proceso condujo al desarrollo de la capacidad teórica de la mente humana. Ambos procesos se influyeron mutuamente: nuestros antepasados no solo eran capaces de hacer ciertas cosas, sino también de pensar cómo hacerlas, lo que desarrolló ambas capacidades, abriendo un proceso de transformaciones que aún se mantiene vigente.
Lo dicho hasta aquí no explica la aparición de la inteligencia humana, que se debe a un proceso de mutación genética que se dio en algunos individuos que podían aprovechar favorablemente dicha mutación.
La evolución cultural: el proceso de humanización
Todos estos cambios físicos sucedieron al mismo tiempo que otros de carácter cultural. Estos cambios evolutivos fueron posibles gracias a que la especie de primates de la que procedemos no se vio limitada por un comportamiento fijo e instintivo, como el resto de los animales, sino que, por el contrario, tuvo la capacidad de aprender. Por ello, somos el resultado de la suma de la evolución biológica + la evolución cultural.
Características, comportamientos y factores que favorecieron la evolución psíquica y social del ser humano
- La caza
- El descubrimiento del fuego
- El largo aprendizaje
- La aparición del comportamiento social
- La aparición del lenguaje
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