Filosofía Moderna y el Método Cartesiano de René Descartes

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Contexto Histórico, Cultural y Filosófico

Contexto Filosófico

La vida intelectual se centra en los salones y en las nuevas academias. La filosofía escolástica pierde su fuerza creativa. No importa de dónde venga un filósofo o un científico: la Biblia deja de ser la enciclopedia de las ciencias y los teólogos pierden importancia social.

San Agustín decía: «Si me equivoco, existo», lo cual se parece mucho al cogito ergo sum («pienso, luego existo») de René Descartes. Descartes solo encuentra satisfacción en las matemáticas, lo que le hace abandonar completamente el estudio y no buscar otra ciencia que la que pudiera encontrar en sí mismo.

Esto dio lugar a la filosofía moderna, que está en íntima conexión con el triunfo de la nueva ciencia moderna de Copérnico y Galileo. La religión y el clero pierden una notable influencia social. La Contrarreforma surge en contra del protestantismo (la salvación humana no depende del hombre ni de sus obras, sino de Dios), lo que tuvo un efecto negativo para el desarrollo de la filosofía y la ciencia. Europa está también agitada con los conflictos religiosos.

Contexto Cultural

Desde un punto de vista cultural, aparece una corriente en Europa denominada barroco, que rechaza el orden y la simetría del Renacimiento. El barroco supone el quiebre con el equilibrio emocional; es un arte exuberante y pesimista. Todo es movimiento y se acentúa la fugacidad de la vida, contemplada como el tiempo que se va. La metafísica escolástica, basada en la permanencia de la sustancia, parece derrumbarse; todo es azar y apariencia, y la esencia de las cosas queda oculta.

El teatro es uno de los símbolos más representativos del barroco. En la obra La vida es sueño, de Calderón, se muestra que todo es una ilusión.

Contexto Histórico

Se sitúa en el siglo XVII, considerado el siglo de oro francés. Francia, al igual que otras potencias europeas, se organiza como una monarquía absoluta donde el rey acapara todos los poderes (Luis XIV —mencionado como Luis dieciséis en fuentes erróneas comunes— será el penúltimo monarca antes de la Revolución francesa de 1789, en la que el absolutismo termina). Este periodo es el que vive Descartes.

Muchos estados europeos llevan a cabo su expansión colonial y se enfrentan entre sí en sus afanes imperialistas. Se origina la guerra de los Treinta Años entre España y Austria frente a los estados católicos y protestantes. Europa es un continente roto y en lucha constantemente.

El Método Cartesiano

Bajo estos parámetros, la filosofía cartesiana intentará encontrar una certeza sobre la cual construir una ciencia segura e indudable, un desarrollo teórico infalible que vuelva a posibilitar la aparición de verdades universales. Se trata, por otra parte, de dar unidad al saber filosófico.

Para todo ello, para dirigir bien la mente, encontrar una certeza evidente e indudable sobre la cual construir todo el saber y dar unidad a la filosofía, Descartes propone su método como punto de partida de su filosofía. Dos son las operaciones fundamentales de la mente: la intuición y la deducción:

«Dos operaciones mentales, por las cuales somos capaces de llegar al conocimiento de las cosas».

Descartes define el método como «un conjunto de reglas ciertas y fáciles que permiten al que las observa exactamente no tomar nunca lo falso por verdadero». Descartes propone cuatro reglas en este método, que se reducen a:

  1. Evidencia: La primera regla establece la evidencia como el criterio último para separar lo verdadero de lo falso. Una de las consecuencias más importantes de esta regla es que la realidad pierde la objetividad. Ya no hay una realidad fuera del sujeto, sino que esta queda convertida en un contenido más del pensamiento.
  2. Análisis
  3. Síntesis: Si la primera regla pretende alcanzar las primeras verdades, la segunda y la tercera nos explican cómo podemos deducir nuevas verdades a partir de las ideas claras y distintas ya conseguidas.
  4. Enumeración: Por último, como medida de precaución, Descartes exige que se realicen distintas comprobaciones de todo el proceso recorrido, especialmente en lo que respeta al análisis y la síntesis, que son las partes del método en las que más fácilmente pueden colarse los errores.

La Duda Metódica

Es el método seguido por Descartes para la comprobación de la verdad de sus creencias y el descubrimiento de una verdad absolutamente indudable. Las principales características de la duda metódica son:

  • Es metódica: Con ello se quiere decir que no hay que confundirla con las dudas del escepticismo como movimiento filosófico.
  • Es universal: Pone en cuestión absolutamente todos los conocimientos, tanto los de sentido común y los basados en la percepción como los que tienen su origen en la investigación científica, incluida la propia matemática.
  • Es hiperbólica o exagerada.
  • Es una consecuencia de la primera regla del método.
  • Tiene una vigencia en el tiempo: Descartes la utiliza como un recurso para llegar a proposiciones evidentes.

El Cogito, Ergo Sum: «Pienso, Luego Existo»

Después haberse esforzado por dudar de todo, aplicando su examen con todo rigor, Descartes se encuentra finalmente ante una certeza que resiste todos sus ataques y de la que es imposible dudar: es la conciencia simultánea del hecho de su pensamiento y de su propia existencia: pienso, luego existo (cogito, ergo sum).

Ha podido dudar de todo, pero no puede dudar de que piensa. Es posible que sean falsas las cosas que piensa, e incluso que no existan, pero es absolutamente cierto y verdadero que las piensa. Y también es cierto que para duda hace falta pensar, y para pensar es necesario existir. Por lo tanto, la existencia real de mi yo, como sujeto que piensa, es absolutamente cierta. Toda actividad de conciencia supone la existencia de mi yo.

«Pienso, luego existo» es una certeza y una verdad inconmovible. Es el momento en que Descartes cree llegar a la adquisición del principio que buscaba.

Las Ideas y la Existencia de Dios

Una vez descubierta esa primera verdad, Descartes construirá sobre ella el edificio del saber. Aunque la duda todavía sigue vigente con respecto a la existencia de cosas externas a nosotros, el único camino que hay para avanzar es analizar las ideas. Para Descartes hay tres tipos de ideas:

  • Innatas: Son las que no proceden de la experiencia externa; las que adquirimos cuando nacemos.
  • Adventicias: Proceden de la experiencia externa (adquiridas).
  • Facticias: Son aquellas que construye el pensamiento con la ayuda de la imaginación (por ejemplo, un marciano).

Si la existencia no se deriva del pensar, Descartes queda encerrado en su inmanentismo. Para salir de él, va a demostrar la existencia de Dios a partir del yo utilizando tres pruebas:

  1. ¿De dónde viene mi idea de perfección? Descartes sostiene que ha de ser una idea innata, puesto que todas las ideas que hay en mí las he podido causar yo, pero no es el caso de la idea de Dios. Por tanto, Dios existe como causa de su idea en mí.
  2. Un ser imperfecto como yo no puede ser causa de sí mismo, ni ha podido producirse a sí mismo. Debe proceder de un ser más perfecto que él, y ese ser es Dios.
  3. El argumento ontológico: Es un argumento típico del racionalismo. Tengo la idea de un ser perfecto; la existencia es perfección; Dios es perfección. Descartes, para explicarlo, habla de la diferencia entre la evidencia de las matemáticas y la evidencia de la existencia de Dios.

Una vez que Descartes cree haber demostrado la existencia de Dios, se percata de que Dios no garantiza que todas sus ideas sean verdaderas, lo que garantiza es que aquello que es manifiestamente verdadero al pensamiento lo es en realidad. En definitiva, Dios garantiza la existencia del mundo.

Vocabulario Filosófico

  • Deducir: Tipo de razonamiento que parte de premisas que, si son verdaderas, la conclusión también ha de serlo.
  • Dios: Sustancia infinita. Llamamos Dios a la sustancia que entendemos por perfecta y en la cual no hay defecto alguno. El Dios cartesiano es un dios filósofo visto desde una perspectiva puramente racional.
  • Idea: Aquello en lo que pensamos, el resultado de la actividad de pensar. Cuando la mente piensa, según Descartes, lo que piensa son ideas. Las ideas pueden considerarse desde dos aspectos: como actos mentales y como contenidos objetivos de la mente. Como actos mentales todas tienen la misma importancia, pero como contenidos objetivos de la mente se dividen en adventicias, facticias e innatas.

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