La Filosofía de Platón y su Crítica por Nietzsche: Dualismo, Mundo de las Ideas y Voluntad de Poder
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La Filosofía de Platón será criticada por Nietzsche
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche defenderá que el único mundo verdaderamente real es el mundo físico que captamos mediante los sentidos, con todo lo que esto conlleva: sinsentido y cambio. Frente al dualismo platónico, basado en la existencia de un mundo de las Ideas perfecto, formado por ideas, Nietzsche retoma a Heráclito y afirma un mundo eterno de cambio y devenir.
El dualismo platónico
Platón distingue dos mundos:
- Mundo sensible: el mundo de las cosas, conjunto de entidades que se ofrecen a los sentidos, realidad particular, cambiante y múltiple, que nacen, duran y mueren. Para Platón es el mundo de la doxa u opinión.
- Mundo inteligible: el mundo de las Ideas, auténtica realidad, eterna, inmutable y perfecta, accesible solo mediante la razón.
Para Platón, la pistis (creencia) es la episteme (ciencia) que se obtiene del mundo material, y la única verdad incuestionable se halla en el mundo perfecto de las Ideas.
La teoría de las Ideas
Las Ideas son entidades universales, invariables e imperecederas. Se sitúan en el ámbito de la teoría epistemológica (conocimiento) y ontológica (del ser). Platón distingue entre el mundo inteligible y el mundo sensible: al mundo inteligible no se accede con los sentidos, sino con la razón, parte excelente del alma.
Grados de conocimiento
- Eikasia (imaginación): conocimiento de sombras, el grado más ínfimo.
- Pistis (creencia): conocimiento de objetos sensibles, aparentes, plurales y cambiantes.
- Dianoia (razonamiento discursivo): matemáticas, astronomía y geometría, que parten de supuestos.
- Noesis (intelección): conocimiento de la Idea del Bien, el grado máximo.
Jerarquía de las Ideas
En la cima se encuentra la Idea del Bien, seguida de la Idea de Belleza y la Idea de Verdad. Después se hallan ideas fundamentales como Unidad, Multiplicidad, Ser y No ser, luego las ideas matemáticas y, finalmente, el resto de Ideas.
Platón se sirve de los términos griegos êidos (idea o forma) y morphé (forma). Según él, todas las cosas del mundo material han sido creadas a partir de arquetipos o paradigmas, las Ideas. No deben confundirse las "ideas" en el sentido habitual (pensamientos o conceptos) con las Ideas en sentido platónico, que son entidades independientes y constituyen la auténtica realidad: la Belleza en sí, la Virtud en sí, el Cuadrado en sí.
La Idea del Bien
La Idea del Bien es la entidad suprema, la causa de todas las cosas y el principio del ser y de todas las ideas. De ella depende toda la realidad. Quienes lleguen al conocimiento del Bien, mediante la dialéctica, serán gobernantes ideales. La verdad y la ciencia son afines al Bien y dependen de la Idea del Bien. Por su importancia, muchos autores la han identificado con Dios. Se representa mediante la metáfora del Sol.
El Mito de la caverna
Los prisioneros habitan una caverna subterránea y, desde niños, están encadenados mirando una pared. Detrás de ellos arde un fuego que ilumina, y entre ellos y el fuego hay un tabique; ven sombras de objetos que pasan y oyen ecos de voces, creyendo que las sombras son la realidad.
- Dialéctica ascendente: un prisionero se libera, sale hacia la luz, al principio se confunde, luego contempla la luna y finalmente el Sol, que gobierna el ámbito visible, y conoce la verdadera realidad.
- Dialéctica descendente: regresa a la caverna, donde, acostumbrado a la luz, ahora no distingue las sombras, por lo que los demás se reirían de él; si intentara liberar a los demás, se burlarían y lo matarían.
El alma
Según el Fedón, el alma es inmortal y eterna, y necesita purificación para alcanzar el conocimiento y la buena vida. El mito del carro alado representa el alma mediante la metáfora del auriga, que conduce un carro tirado por dos caballos.
- Alma racional: parte excelente del alma, identificada con la razón. Nos faculta para el conocimiento, la realización del bien y la justicia. Es de origen divino e inmortal. Se sitúa en la cabeza.
- Alma irascible: representada por el caballo bueno y dócil, que obedece al auriga. Gracias a ella el auriga puede seguir a los dioses hacia el mundo de las Ideas. Corresponde a la voluntad, el valor y la fortaleza. Se sitúa en el pecho (el corazón). Platón no defiende con claridad si es mortal o inmortal.
- Alma concupiscible: representada por el caballo malo, poco dócil, que dirige el carro hacia el mundo sensible. Está ligada al cuerpo y en ella se encuentran los placeres sensibles y los apetitos o deseos (sexuales, de comida, de fama, de riqueza). Se destruye cuando el cuerpo muere. Se sitúa en el abdomen (el hígado).
Ética y justicia
Platón concibe la armonía en los tres aspectos del ser humano: la razón (alma racional), el apetito (alma concupiscible) y el ánimo (alma irascible).
- La razón corresponde a gobernar y ordenar lo que debemos hacer; su virtud propia es la sabiduría.
- El alma concupiscible tiene como virtud propia la moderación o templanza.
- El alma irascible tiene como virtud propia la fortaleza o valor.
Un individuo será justo cuando cada una de estas partes del alma cumpla la función que le es propia. Según Platón, una sociedad solo podría ser justa si todos los ciudadanos fuesen educados por el Estado, con el fin de descubrir qué aptitudes poseen y asignarles la función más adecuada. Así, el apetito forma la clase más numerosa (obreros), el valor y la fortaleza forman a los guardianes, y la sabiduría y la prudencia corresponden a los sabios filósofos, que llegan al Bien. El Estado será justo cuando cada una de estas tres clases cumpla la función que le es propia. La justicia consiste, por tanto, en la armonía de las clases que forman el Estado.
La crítica de Nietzsche
Para Nietzsche, el único mundo es el mundo de la vida y de la voluntad de poder. El mundo físico, único existente, está regido por la voluntad de poder: un conjunto de fuerzas divergentes que, sin otra intención ni otra voluntad, tratan de desarrollar todo su potencial. El mismo ser humano no es más que un conjunto desordenado de impulsos que tratan de prevalecer. Cuando dos fuerzas de distinto signo confluyen, la más fuerte prevalece y la más débil decae.
Según Nietzsche, el mundo perfecto y atemporal que Sócrates y Platón inventaron no es más que una monumental mentira, aumentada por el resto de filósofos anteriores. Es fruto de una voluntad débil, incapaz de aceptar la vida tal y como es. Nietzsche destruirá todas las ideas que venían dando sustento a la filosofía y a la religión durante los siglos anteriores: estas ideas son el bien, la verdad, la belleza, etc., que no son más que vanos intentos de negación de esta vida, a la cual tememos, en pos de otra vida ficticia y perfecta donde seremos felices.
Nietzsche critica especialmente la idea de Bien, que no es más que una barrera creada por la voluntad débil de individuos inferiores en el plano físico, para evitar ataques por parte de individuos superiores físicamente. Por ello, los preceptos morales no son más que el reflejo de las debilidades y los temores de las personas. Para Nietzsche, lo "bueno" en el terreno moral es lo "superbueno": será poseedor de la voluntad fuerte y no obedecerá a ningún precepto que le dicte su voluntad.
Esto contrasta con la idea de bondad del platonismo y del cristianismo, creencias según las cuales la bondad en el mundo de las sombras consiste en reprimir los impulsos del cuerpo cuando es necesario y mirar hacia el bien de los demás con el objetivo de salvar el alma para la otra vida.