El Franquismo: Institucionalización, Represión y Oposición en España

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El Régimen Franquista: Institucionalización y Control del Estado

Leyes Fundamentales y Unificación del Estado

El régimen franquista desmanteló la obra republicana y prohibió los partidos políticos y los sindicatos. Al carecer de una constitución, inició la progresiva institucionalización y unificación del Estado con la promulgación de una serie de Leyes Fundamentales:

  • Fuero del Trabajo
  • Ley Constitutiva de las Cortes
  • Fuero de los Españoles
  • Ley del Referéndum Nacional
  • Ley de Sucesión
  • Ley de Principios del Movimiento Nacional
  • Ley Orgánica del Estado

La Democracia Orgánica: Bases del Estado Corporativo

Las leyes como el Fuero del Trabajo, la Ley Constitutiva de las Cortes y el Fuero de los Españoles sentaron las bases del Estado corporativo. Estas normativas crearon los cauces de participación a través de lo que el régimen denominaba sus organizaciones naturales: la familia, el municipio y el sindicato.

Este sistema fue definido como democracia orgánica porque se oponía a la democracia inorgánica o parlamentaria, basada en el sistema de partidos y en la libertad de reunión, asociación y expresión. Las Cortes eran un órgano superior de participación del pueblo en las tareas del Estado, pero estaban estrictamente controladas por el Jefe de Estado.

Exilio, Represión y Oposición al Franquismo

El Gran Éxodo y el Drama del Exilio Republicano

Hacia el final de la guerra, se produjo un gran éxodo político, civil y militar. Sin embargo, muchos republicanos se quedaron y sufrieron las represalias de los vencedores y la exclusión social.

Alrededor de 500.000 españoles huyeron a Francia, donde cerca de 300.000 fueron conducidos a improvisados campos de refugiados de condiciones muy penosas. Miles de vascos de ideología diversa también se instalaron en Francia.

Entre los exiliados hubo muchos intelectuales que fueron acogidos por países europeos, latinoamericanos y por Estados Unidos. En México, desarrollaron una importante actividad gracias al apoyo del presidente Lázaro Cárdenas, y allí se establecieron las instituciones republicanas en el exilio.

Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, Franco indultó a los exiliados sin delito de sangre, y casi la mitad de ellos volvieron a España. Otros prefirieron mantenerse en el exilio.

La Represión en la Larga Posguerra

El gobierno se sirvió de leyes represivas para consolidar su poder. A la Ley de Responsabilidades Políticas de febrero de 1939 le siguieron la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940 y la Ley de Seguridad del Estado de 1941.

El número de presos españoles y vascos hacia 1942 se había reducido a la mitad. La mayoría de ellos fueron víctimas de venganzas, injusticias y denuncias interesadas alentadas por las autoridades.

La Oposición al Régimen Franquista

Nada más terminar la guerra, excombatientes republicanos, principalmente anarquistas y comunistas, iniciaron actividades de guerrilla.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los partidos en el exilio se movilizaron ante la previsible victoria de los Aliados para conseguir una intervención militar contra Franco. Con este fin, se introdujeron en la península partidas de guerrilleros. Las actividades conocidas como maquis se desarrollaron en las zonas rurales y montañosas.

Los partidos políticos en el exilio se convencieron de la imposibilidad de derrotar a Franco con acciones de guerrilla. El PCE (Partido Comunista de España) estableció redes de acción en los ambientes universitario y sindical en forma de huelgas, con gran impacto en Madrid, Cataluña y provincias vascas.

La Universidad fue desde la década de 1950 un símbolo de oposición al régimen, que empleó métodos represivos para controlarla.

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