Frente Popular y Conspiración Militar: El Camino a la Guerra Civil Española (1936)
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El Triunfo del Frente Popular y la Crisis de la Segunda República
El 16 de febrero de 1936, las fuerzas obreras, unidas en una coalición denominada Frente Popular, se alzaron con la victoria en las elecciones. La derecha, por su parte, se presentó dividida en tres partidos: el Bloque Nacional, la CEDA y Falange Española. La victoria de las izquierdas llevó a la formación de un nuevo gobierno encabezado por Manuel Azaña, en un contexto de creciente tensión política y social.
El Frente Popular y el Clima Antifascista
El Frente Popular surgió con un marcado carácter antifascista, en un momento en que Europa se veía amenazada por el auge de los regímenes totalitarios. Sin embargo, los resultados electorales no hicieron sino exacerbar las divisiones existentes en la sociedad española. Los sectores derrotados en las urnas iniciaron una serie de maniobras que presagiaban un futuro incierto para la Segunda República.
Radicalización y Degradación del Orden Público
A pesar de los esfuerzos de Azaña por estabilizar la situación, la vida política no lograba recuperar su pulso. El radicalismo proletario y la degradación del orden público se convirtieron en una constante. Se produjeron incendios de conventos e iglesias, mientras la violencia callejera, alimentada por el pistolerismo, se intensificaba.
Falange Española multiplicó sus actuaciones violentas y atentados. Los continuos rumores de un golpe de Estado provocaron un intenso antimilitarismo en la prensa de izquierdas. En este clima de inestabilidad, el Congreso decidió destituir a Niceto Alcalá Zamora de su cargo como Presidente de la República. En mayo de 1936, Manuel Azaña fue elegido para ocupar la presidencia.
Agitación Revolucionaria y Asesinatos Políticos
Durante los meses de junio y julio de 1936, tanto el campo como las ciudades fueron testigos de una creciente agitación revolucionaria. Campesinos empobrecidos ocupaban tierras en Salamanca, Extremadura y Andalucía, sin que las fuerzas del orden pudieran evitarlo. La tensión política alcanzó su punto álgido con el asesinato del teniente Castillo, seguido al día siguiente por el asesinato de José Calvo Sotelo, líder de la oposición monárquica. Estos hechos hicieron evidente que la conspiración militar estaba a punto de estallar.
La Conspiración Contra el Gobierno del Frente Popular
La decisión de la República de destinar al general Emilio Mola a Pamplona, en un intento de alejar de Madrid a los militares sospechosos de conspirar, resultó ser un error estratégico. En Pamplona, Mola se erigió en director de la conspiración que, desde el triunfo del Frente Popular, algunos dirigentes monárquicos habían puesto en marcha.
Los Generales Franco y Goded se Suman a la Conspiración
Los generales Francisco Franco y Manuel Goded también se unieron a la conspiración. El 17 de julio de 1936, la guarnición de Melilla se sublevó y declaró el estado de guerra en Marruecos. Desde Canarias, Franco voló a Tetuán para ponerse al mando del combativo ejército africano, mientras el levantamiento se extendía por la península ante el desconcierto del gobierno de Santiago Casares Quiroga. El fracaso del levantamiento en las principales ciudades de España transformó el enfrentamiento entre las fuerzas sublevadas y las leales al Gobierno en una cruenta Guerra Civil.