El Frente Popular en España (febrero-julio 1936): Orígenes, Victoria Electoral y Crisis

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El Frente Popular (febrero-julio 1936)

Se conoce como Frente Popular al periodo de la República Española que transcurre entre febrero y julio de 1936. El nombre proviene de la denominación dada a la coalición electoral formada por la antigua conjunción republicano-socialista, a la que se sumaron los comunistas y los anarquistas, como fórmula para hacer frente a la CEDA de Gil-Robles.

Orígenes del Frente Popular

El origen del Frente Popular está íntimamente relacionado con los planteamientos políticos de Stalin.

Elecciones de 1936 y Victoria del Frente Popular

La campaña electoral de 1936 fue muy virulenta, y el resultado dio una pequeña ventaja en las urnas al Frente Popular, que consiguió el 34,3% de los sufragios frente al 33,2% de la CEDA. Sin embargo, la ley electoral, que otorgaba la mayoría de los escaños a la lista ganadora, aunque su éxito electoral fuese menos contundente, permitió al Frente Popular una amplia mayoría en el Congreso.

La Izquierda en el Poder

Alcalá-Zamora encargó la formación de gobierno a Azaña sobre la base de la coalición republicano-socialista que había regido la República durante el bienio progresista. Sin embargo, los socialistas, después del gobierno de la derecha y de la Revolución de Octubre, habían radicalizado sus posturas. Las posiciones moderadas de hombres como Indalecio Prieto o Julián Besteiro se habían visto desbordadas. En el PSOE se había impuesto la línea más radical defendida por Largo Caballero, quien consideraba a los partidos de la izquierda republicana como representantes de la pequeña y mediana burguesía cuyo propósito no iba más allá de algunas reformas.

Ese radicalismo se trasladó a la calle. Nada más conocerse el triunfo del Frente Popular fueron abiertas las cárceles donde estaban detenidos los presos de la Revolución de Octubre.

Menudearon los enfrentamientos entre militantes de la izquierda radical y de la derecha totalitaria. La violencia callejera entre los meses de febrero y junio de 1936 se cobró un importante número de víctimas. El gobierno de Azaña, que pretendía poner en marcha la política reformista iniciada en 1931, sobre todo en el terreno educativo y laboral, y la paralizada reforma agraria, se vio desbordado por los acontecimientos. Además, desde marzo corría el rumor de que se preparaba un golpe militar.

La Crisis de Julio de 1936 y el Golpe de Estado

El deterioro del orden público, con su secuela de muertes y violencia, era el argumento que se esgrimía en ciertos círculos para justificar una intervención militar. En realidad, las motivaciones eran más profundas. En un amplio sector del ejército había un profundo malestar por las reformas promovidas por Azaña en su etapa de gobierno anterior. También había rechazo a la reforma educativa, que afectaba al papel de la Iglesia en este terreno, y a la reforma agraria, considerada por los conservadores como un atentado contra la propiedad. En el tenso ambiente de aquellos meses, cualquier reforma era considerada la antesala de una revolución.

El deterioro del orden público, con su secuela de muertes y violencia, era el argumento que se esgrimía en ciertos círculos para justificar una intervención militar. En realidad, las motivaciones eran más profundas. En un amplio sector del ejército había un profundo malestar por las reformas promovidas por Azaña en su etapa de gobierno anterior. También había rechazo a la reforma educativa, que afectaba al papel de la Iglesia en este terreno, y a la reforma agraria, considerada por los conservadores como un atentado contra la propiedad. En el tenso ambiente de aquellos meses, cualquier reforma era considerada la antesala de una revolución.

En medio de insistentes rumores de un golpe de Estado que apuntaban al general Emilio Mola como su coordinador y a Franco, destinado a Canarias, como otro de sus artífices, se produjo el asesinato del jefe del Bloque Nacional y uno de los más significativos políticos de la derecha: José Calvo Sotelo, el 13 de julio. A la gravedad del hecho se añadía que el crimen había sido cometido por un grupo de guardias de asalto. Los falangistas, a su vez, habían asesinado previamente al teniente Castillo.

La tarde del 17 de julio el general Franco se sublevaba en Canarias.

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