Fuerzas Políticas y Reinado de Amadeo de Saboya en el Sexenio Democrático (1868-1874)
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Fuerzas Políticas y Reinado de Amadeo de Saboya en el Sexenio Democrático (1868-1874)
1. Las Fuerzas Políticas del Sexenio
A partir de 1868, el panorama político español estuvo dominado por cuatro grandes fuerzas, ordenadas desde la derecha hasta la izquierda:
- Carlistas: Entraron al Parlamento por primera vez. Defendían el catolicismo y la monarquía tradicional. Sus principales apoyos se encontraban en el País Vasco, Navarra, Cataluña y Levante.
- Moderados: Representaban a la burguesía agraria latifundista. Eran fieles a Isabel II y abogaban por su regreso. Entre los líderes del partido destacaba Cánovas del Castillo, quien más adelante lideraría el partido Alfonsino.
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Conjunción Monárquico-Democrática: Contaba con el apoyo de la burguesía industrial y financiera, las clases medias urbanas, el ejército y los intelectuales liberales independientes. Estaba constituida por:
- 60 diputados unionistas (liderados por Ríos Rosas).
- 159 diputados progresistas (entre ellos, Prim, Zorrilla y Sagasta).
- 20 diputados monárquicos y demócratas.
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República Federal: Surgió de una escisión de los demócratas en 1868. Obtuvo 68 diputados en las Cortes, entre los que destacaban Pi i Margall y Figueras. Sus apoyos provenían de la pequeña burguesía, las clases populares urbanas y parte del movimiento obrero campesino (antes de su acercamiento al anarquismo y al socialismo). Sus principales postulados eran:
- Defensa de un sistema de pactos entre los pueblos histórico-culturales de España.
- Defensa de la forma republicana de gobierno.
- Defensa de la separación Iglesia-Estado.
- Defensa de un Estado laico.
- Oposición a la intervención del ejército en la política.
- Un proyecto de transformación social que combinaba derechos democráticos con la intervención del Estado en la regulación de los derechos laborales.
- Benévolos (liderados por Pi i Margall): Abogaban por el respeto a la legalidad, rechazaban el uso de las armas y creían en el establecimiento de la República “de arriba abajo”, es decir, desde el gobierno.
- Intransigentes (liderados por Orense): Defendían las insurrecciones populares para alcanzar el poder. Consideraban que cada territorio podía proclamarse independiente y luego pactar su unión a la República Federal. Creían en el establecimiento del gobierno “de abajo a arriba”, a diferencia de los benévolos.
El auge del Partido Republicano Federal se debió al desencanto de las clases populares, que veían incumplidas las promesas de reforma de los sucesivos gobiernos. Los republicanos federales parecían ser los únicos preocupados por los trabajadores. Se produjeron levantamientos en demanda de la República Federal en Cádiz en diciembre de 1868, que se replicaron en otras ciudades. En estos levantamientos se exigían reivindicaciones sociales, como la oposición a las quintas y la reforma del sistema de sorteos y redención, aunque no se logró la anulación de las quintas. En mayo de 1869, los republicanos pactaron promover levantamientos conjuntos y en junio formaron un Consejo Federal Provisional (MDD). Llegaron a reunir 45.000 hombres, pero Prim recurrió al ejército para contener el movimiento.
- Unitarios: Republicanos liderados por Castelar, contrarios al modelo federal. Defendían un modelo de Estado unitario y mantenían posiciones más conservadoras en lo político y social.
2. El Reinado de Amadeo de Saboya
Prim se enfrentó a la tarea de buscar un nuevo rey. Se descartó a los Borbones y se barajaron varios candidatos:
- Fernando de Coburgo (portugués): Fue rechazado.
- El Duque de Montpensier (hijo de Luis Felipe de Orleans): También fue rechazado.
- Leopoldo de Hohenzollern (alemán): Rechazado por Napoleón III, lo que llevó a su descarte por parte del gobierno español.
- Amadeo de Saboya (italiano): Hijo del rey de Italia, Víctor Manuel II. Amadeo tenía una concepción democrática de la monarquía y una buena imagen pública, reforzada por los acontecimientos en Italia. Era un monarca diferente, más accesible, lo que lo hacía ideal.
Amadeo fue proclamado rey por las Cortes en noviembre de 1870. Debía llegar el 30 de diciembre desde Italia, pero arribó tres días después del asesinato de Prim en un atentado, a los 56 años. El nuevo rey tuvo pocos apoyos. Intentó consolidar un régimen plenamente democrático, pero las dificultades que encontró durante su breve reinado de dos años se lo impidieron.