Funcionamiento de los Movimientos Voluntarios e Involuntarios del Sistema Nervioso
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Movimientos Voluntarios
Los movimientos voluntarios de la cabeza, las extremidades y el cuerpo se deben a los impulsos nerviosos que proceden del área motora de la corteza cerebral. Estos son transmitidos por los nervios craneales o por los que nacen en la médula espinal con destino a los músculos esqueléticos. La acción implica la excitación de las células nerviosas que estimulan los músculos afectados y la inhibición de las células que estimulan los músculos opuestos.
El Impulso Nervioso
Un impulso nervioso es un cambio en el potencial eléctrico dentro de una fibra o célula nerviosa, que se mide en milivoltios, dura pocos milisegundos y se puede registrar mediante electrodos. Los movimientos voluntarios son los que realizamos conscientemente; es decir, los que planeamos realizar.
Ejemplos de movimientos voluntarios:
- Levantar una mano.
- Levantar la otra.
- Agacharse.
- Patear una pelota.
- Escribir.
Movimientos Involuntarios
Los movimientos pueden ocurrir también como respuesta directa a un estímulo externo; por ejemplo, la percusión sobre la rodilla desencadena una sacudida y un destello de luz sobre un ojo provoca la contracción de la pupila. Estas respuestas involuntarias se denominan reflejos. Los receptores, diversas terminaciones nerviosas, envían de forma continua impulsos hacia el sistema nervioso central.
Tipos de Receptores Sensoriales
Existen tres tipos principales de receptores que captan la información:
- Exteroceptores: Sensibles al dolor, temperatura, tacto y presión; en general, a cualquier estímulo que proviene del exterior pero que se encuentra en contacto con el cuerpo.
- Interoceptores: Reaccionan a cambios en el medio interno.
- Propioceptores: Responden a variaciones en el movimiento, posición y tensión, y suelen estar localizados en los músculos.
Estos impulsos finalizan, en algunos casos, en la médula espinal y, en la mayoría, en áreas especiales del cerebro, de la misma forma que los receptores especiales de la visión, la audición, el olfato y el gusto. Los movimientos involuntarios son los que realizamos, como la misma palabra lo indica, de una manera no consciente.
Ejemplos de movimientos involuntarios:
- Toser.
- Estornudar.
- Respirar.
- Latidos del corazón.
- Quitar la mano cuando te quemas.