Fundamentos de la Ética Kantiana: Deber, Voluntad y Moralidad

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¿Qué debo hacer? La praxis humana y la ética

El ser humano, además de una actividad teórica, desarrolla una praxis en convivencia con los demás. Las éticas materiales se basan en el placer o la felicidad. Kant las niega porque lo que causa felicidad para unos, provoca dolor para otros. Las éticas materiales han comprendido el bien y el mal de dos modos:

  • Éticas hedonistas: definen como bueno lo que produce placer y como malo lo que causa dolor o displacer.
  • Éticas eudemonistas: consideran moralmente bueno lo que produce felicidad y malo lo que nos hace infelices.

Características de las éticas materiales

  • Son empíricas: porque se basan en la experiencia.
  • Hipotéticas: nunca podrán servir para todos.
  • Heterónomas: dependen de lo que otros nos digan; es decir, que algo obedece a otro y no a sí mismo.

Para actuar moralmente necesitas fuerza de voluntad, que consiste en hacer lo que debe realizarse aunque no te apetezca. La voluntad no sucumbe a los placeres; la heteronomía es, en esencia, pérdida de libertad.

La respuesta kantiana: Ética formal

La naturaleza de la moral se revela en el conflicto moral. Este conflicto consiste en ser conscientes de que debemos cumplir con nuestro deber aunque no nos guste, pues el deber se nos presenta como necesario y universal. Kant denomina a este deber imperativo categórico, el cual incluye tres nociones: máxima, querer y ley universal.

Si estos fines son necesarios, no pueden cambiarse por ninguna otra cosa. El ser humano no se compra ni se vende; este es el fin necesario y universal buscado. Lo queremos porque exige a todos preocupación por las demás personas. Kant también sostiene que obrar por deber es obrar de acuerdo a fines. La primera formulación del imperativo rige las acciones humanas que queremos que constituyan fines necesarios y universales. Kant llama a la razón teórica al conjunto de las facultades humanas en su labor cognoscitiva.

¿Qué puedo esperar? Deber frente a felicidad

Que el deber y la felicidad no van de la mano es, para Kant, una cuestión indiscutible, hasta el punto de que concibe el cumplimiento del deber como una renuncia a la felicidad. Kant llama voluntad santa a aquella en la que el querer y la ley moral coinciden.

Kant establece una distinción entre:

  • Acciones contrarias al deber.
  • Acciones conformes al deber.
  • Acciones por deber.

Kant piensa que el hombre no conoce los motivos reales de su obrar; también nosotros constituimos un misterio infranqueable. Lo único de lo que podemos estar seguros es de que incumplimos la ley.

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