Fundamentos de la Filosofía de Platón: Realidad, Política y el Alma

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1. Teoría de los dos mundos

El mundo sensible (representado en el mito de la caverna como el interior de la caverna) es el mundo que contemplamos a través de los sentidos; es un mundo en constante cambio y por eso, para Platón, no supone la verdadera realidad. Además, el conocimiento que podemos obtener de él es siempre un conocimiento imperfecto (siempre Doxa u opinión).

El mundo inteligible o mundo de las ideas (representado en el mito como lo exterior) es el mundo auténticamente real porque, para Platón, la verdadera realidad son las ideas (entidades universales, eternas e inmutables), que solo pueden conocerse por medio del entendimiento. Además, el conocimiento que obtenemos de él es el conocimiento verdadero (episteme o ciencia).

Relación entre ambos mundos

La relación de ambos se define de la siguiente manera: el mundo inteligible sirve de modelo al mundo sensible, y este participa o imita al mundo de las ideas. Así, el mundo sensible depende ontológicamente del de las ideas (porque sin él no podría existir) y también gnoseológicamente (porque sin él no podríamos reconocer las cosas sensibles como lo que realmente son: copias de las ideas).

2. La política

En los primeros tiempos de constitución de las polis, la participación en los asuntos públicos ocupaba una buena parte del tiempo de la aristocracia; con el triunfo de los sistemas democráticos, la dedicación se extendió a todos los ciudadanos. Para un griego de la época arcaica, es inconcebible una vida plenamente humana fuera de la polis.

Platón es un buen griego; desde muy joven tuvo inquietudes políticas y renunció a una participación activa en la vida política de Atenas debido a su falta de fe en los sistemas imperantes. Es en las polis donde el hombre se realiza como tal. Sin embargo, Platón introduce en su reflexión filosófica elementos poco griegos, fundamentalmente la idea de un alma inmortal que hay que cuidar.

3. El mito del carro alado

Para explicar el origen del alma, Platón recurre al mito del carro alado, según el cual el alma era, antes de unirse al cuerpo, como el conjunto de dos caballos alados y un auriga que se paseaba por el mundo de las ideas. Pero el alma humana se veía arrastrada hacia abajo por un caballo díscolo, hasta caerse del mundo inteligible al sensible.

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