Fundamentos Históricos de la Península Ibérica: De la Prehistoria al Reino Nazarí

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La Prehistoria en la Península Ibérica

La Prehistoria es la etapa más larga de la Humanidad, marcada por la hominización y el bipedismo, desde el Australopithecus hasta el Homo sapiens.

El Paleolítico: Cazadores y Recolectores

En el Paleolítico (Inferior, Medio y Superior), las sociedades cazadoras-recolectoras eran nómadas e igualitarias.

  • Yacimientos clave: En Atapuerca se hallaron restos de Homo antecessor y Homo heidelbergensis.
  • Avances culturales: El Homo neanderthalensis (Neandertal) dominó el fuego y practicó ritos funerarios. El Homo sapiens creó arte mueble y el arte rupestre, como el de Altamira, símbolo de espiritualidad.

El Neolítico: La Revolución Agrícola

Tras la última glaciación surgió el Neolítico, caracterizado por la revolución neolítica, un paso crucial hacia una economía productora basada en la agricultura y la ganadería. Esto conllevó el sedentarismo y la división del trabajo.

  • Innovaciones: Apareció la cerámica cardial, el pulido de piedra y representaciones humanas.
  • Arte: El arte levantino mostraba escenas de caza o danzas.

Todo este proceso transformó radicalmente la forma de vida y la cultura humana.

Los Pueblos Prerromanos y las Colonizaciones

El conocimiento sobre los pueblos prerromanos proviene de fuentes griegas y latinas.

Culturas Indígenas

  • Íberos: Situados en el levante y valle del Ebro. Se organizaban en monarquías y basaban su economía en la tríada mediterránea. Destacaron por su cerámica, metalurgia y la falcata ibérica.
  • Celtas: De cultura indoeuropea, habitaban el norte y centro. Se organizaban en clanes y oppida (poblados fortificados), con economía cerealista y ganadera. Dejaron téseras de hospitalidad.
  • Celtíberos: Mezcla de íberos y celtas, poseían religiones astrales y una estructura aristocrática.
  • Tartessos: Floreció en el valle del Guadalquivir, alcanzando su apogeo con Argantonio. Destacó por el comercio de metales y tesoros (como El Carambolo).

Pueblos Colonizadores

  • Fenicios: Fundaron factorías como Gadir o Malaka, introduciendo el alfabeto y el torno.
  • Griegos: Desde Emporion y Rhode, difundieron su arte, moneda y cultura, consolidando el contacto mediterráneo.

Hispania Romana: Conquista y Legado

La conquista romana se inició con la Segunda Guerra Púnica (218–206 a. C.) y finalizó tras las guerras cántabras (19 a. C.).

El Proceso de Romanización

La romanización transformó Hispania a través de la fundación de ciudades, calzadas, colonias y la presencia del ejército, que impulsó el comercio y la integración cultural. En el 212 d. C., el emperador Caracalla concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio.

Organización Territorial y Economía

Roma dividió Hispania en provincias (Tarraconense, Bética, Lusitania, Gallaecia, Cartaginense y Balearia). El comercio se dinamizó gracias al uso del denario y la producción de cerámica terra sigillata.

Legado Cultural

La herencia romana es fundamental e incluye el Derecho, las lenguas romances, la arquitectura y la consolidación de la tríada mediterránea (trigo, vid y olivo). Hispania aportó figuras clave al Imperio: Séneca, Trajano, Adriano y Teodosio.

El Fin del Dominio Romano

La crisis del siglo III facilitó la llegada de los pueblos germánicos (suevos, vándalos y alanos). Roma solicitó ayuda a los visigodos, marcando el final de su dominio en la Península.

El Reino Visigodo de Toledo (416-711)

Los visigodos llegaron en 416. Tras la derrota en Vouillé (507), se establecieron definitivamente en la Península, fijando su capital en Toledo.

Unificación Política y Religiosa

  • Leovigildo: Logró la unificación territorial.
  • Recaredo: En el III Concilio de Toledo (589), abandonó el arrianismo y adoptó el catolicismo, logrando la unidad religiosa.
  • Recesvinto: Codificó el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo), que se convirtió en la base legal del reino.

Estructura y Sociedad

La monarquía era electiva, apoyada por la nobleza y la Aula Regia. La Iglesia, con figuras como San Isidoro de Sevilla, actuó como principal transmisora de cultura.

La economía se ruralizó, caracterizada por grandes latifundios y campesinos dependientes, en un proceso de carácter protofeudal. Las ciudades perdieron peso, aunque mantuvieron funciones religiosas.

El Final del Reino

Los conflictos internos entre facciones, especialmente entre Witiza y Don Rodrigo, facilitaron la invasión musulmana en 711. El reino visigodo colapsó tras la batalla de Guadalete, aunque su herencia romano-germánica pervivió.

Al-Ándalus: Evolución Política y Cultural

La conquista musulmana (711) fue extremadamente rápida, liderada por Musa y Tariq. Fue facilitada por la debilidad visigoda y los pactos establecidos, como el de Teodomiro.

Etapas Políticas de Al-Ándalus

  1. Emirato Dependiente (711-756): Dependiente del califato de Damasco, con capital en Córdoba.
  2. Emirato Independiente (756-929): Fundado por Abd al-Rahmán I. Se caracterizó por la organización administrativa, el ejército mercenario y los conflictos internos (árabes, bereberes, mozárabes y muladíes).
  3. Califato de Córdoba (929-1031): Creado por Abd al-Rahmán III, fue la época de máximo esplendor. Destacaron Al-Hakam II, la construcción de Medina Azahara y la figura de Almanzor, quien fortaleció el poder y amplió fronteras.

Fragmentación y Resistencia

La caída del califato dio paso a los Reinos de Taifas (como Granada, Zaragoza o Sevilla), pequeños estados que se debilitaron mutuamente. Estos pidieron ayuda a los imperios norteafricanos: primero los almorávides y luego los almohades, quienes fueron finalmente derrotados en la decisiva Batalla de Las Navas de Tolosa (1212).

Solo sobrevivió el Reino Nazarí de Granada, que resistió hasta 1492 gracias a su posición estratégica, las capitulaciones y una hábil diplomacia.

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