Fundamentos del Pensamiento Cartesiano: De la Razón a la Ciencia
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De la ciencia a la filosofía
Descartes pensaba que el saber tradicional escolástico en el que había sido educado no era fiable. Sin embargo, como estudiante, había conocido las matemáticas y disfrutado profundamente de la solidez de las mismas. La verdad de las matemáticas era incuestionable y se preguntó cómo no se había construido sobre tan sólida base algo más elevado; así que decidió reconstruir el edificio del saber sobre cimientos matemáticos.
Sin embargo, quien razona es el ser humano, e incluso las matemáticas conducen a error cuando nuestro espíritu no procede con rectitud. Por ello, Descartes abandonó la mathesis universalis para elaborar una teoría genealógica del saber: una filosofía que, partiendo de la conciencia, pretende deducir racionalmente el funcionamiento (movimiento) del mundo entendido geométricamente.
La fundamentación de la filosofía y de la ciencia
La metafísica deja de ser la ciencia del ser en cuanto ser y se transforma en la ciencia fundamental de la física, o sea, la filosofía primera. El modelo cartesiano reivindica la necesidad de la metafísica como ese saber que se ocupa de la posibilidad de conocer antes de que este se especifique en distintas ciencias.
El objeto fundamental de la investigación cartesiana es la mente, llamada espíritu. Descartes afirma que todos los saberes y ciencias constituyen un único saber, porque la sabiduría humana es una y única, aunque se aplique a objetos diferentes.
La unidad del saber
Esta concepción unitaria del saber se fundamenta en una concepción unitaria de la razón. La filosofía es como un árbol cuyas partes se dividen de la siguiente manera:
- Raíces: La metafísica.
- Tronco: La física.
- Ramas: Las demás ciencias, que pueden reducirse a tres: la medicina, la mecánica y la moral.
Así que, partiendo de la mente, el saber físico comienza con la elaboración de hipótesis matemáticas que expliquen los fenómenos naturales como si fueran efectos de dichas hipótesis, de modo que, conocidos matemáticamente, seamos capaces de manipularlos con propósitos médicos, mecánicos y morales.