Fundamentos de la Racionalidad Pedagógica: Más allá de la Posmodernidad
Clasificado en Ciencias sociales
Escrito el en
español con un tamaño de 2,42 KB
1.4. Rasgos de la racionalidad pedagógica: superando los límites de la posmodernidad
La pedagogía ha de seguir preguntándose por el sentido de la educación de un modo argumentativo (dialógico), reflexionando sobre los fines a los que racionalmente cabe aspirar y sobre los mejores —más racionales— medios para alcanzarlos.
La razón pedagógica es la disposición elemental para la argumentación y los acuerdos mínimos en materia educativa, partiendo de unos presupuestos fundamentales como el valor del conocimiento frente a la ignorancia, del respeto y la libertad frente a la barbarie o la servidumbre (Criterios esenciales de la Pedagogía).
Rasgos definitorios de la racionalidad pedagógica:
- a) Racionalidad crítica: abierta a nuevas perspectivas y a la discusión —falsación (Popper)— constante de sus hallazgos o proposiciones, frente a lo dogmático, cerrado en sí mismo e impermeable a la revisión crítica.
- b) Dialógica: construida a partir del diálogo, de la buena argumentación, de acuerdo con unas condiciones mínimas de respeto, escucha activa, libertad y disposición a modificar puntos de vista propios o a reconocer el valor de los ajenos (Habermas), frente a una razón monológica, cerrada a otras perspectivas y al intercambio de argumentos.
- c) Sentimental: receptiva al universo de sentimientos y emociones que ayudan a entender la educación humana (Cortina), frente a entender la naturaleza humana de un modo frío y calculador.
- d) Histórica: reconociendo el peso del lenguaje, de la cultura y de la historia (Gozálvez), frente a lo abstracto o descontextualizado. La pedagogía ha de contemplar la carga cultural y el valor del contexto particular en lo educativamente deseable.
- e) Práctica: dirigida a la praxis educativa (Escámez), ocupándose de problemas relativos a la acción educativa, superando la falta de reflexión de la pedagogía positivista (sin reflexión teórica) y la filosofía especulativa, abstracta y general, que no atiende a los intereses de los educandos, de los agentes educativos ni del contexto social en el que tiene lugar la acción educativa.