Fundamentos del Racionalismo y el Empirismo en la Filosofía Moderna

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El Racionalismo y la Confianza en la Razón

Entre estos autores, hay un desprecio en general hacia la información que nos proporcionan los sentidos, por considerar que estos no son de fiar. Al mismo tiempo, es común a ellos el suponer que nuestra capacidad para conocer no tiene límites, pues, al no estar anclada en los datos de los sentidos, puede llegar tan lejos como la propia razón en su búsqueda de demostraciones.

Por eso, los autores racionalistas suelen acabar afirmando la existencia de realidades que, aun no siendo materiales, tienen, en su opinión, una existencia indudable, pues la razón es capaz de demostrar esa existencia —por ejemplo, Dios y el alma en Descartes, para quien es indudable que ambos existen, pues hay pruebas racionales, aunque no sensibles, de que es así—.

El Dogmatismo Racionalista

Precisamente por eso se puede decir que el racionalismo es una forma de dogmatismo, como dirá de ellos Kant; el dogmatismo, en este contexto, es la posición filosófica según la cual podemos adquirir conocimiento seguro y universal, y tener absoluta certeza de ello. Eso sí, se trataría en cualquier caso de un dogmatismo moderado, pues no se trata de aceptar supuestas verdades sin que haya pruebas para ellas —eso es lo contrario de la filosofía, y estos autores son filósofos—, sino de usar la razón para llegar al conocimiento, eso sí, con la confianza de que, si lo hacemos así, podemos obtener un conocimiento absoluto (totalmente seguro e indudable) sobre la realidad.

Por otra parte, los filósofos racionalistas parten del presupuesto común de la existencia de ideas innatas en la mente humana, de tal manera que poseeríamos una serie de verdades evidentes con cuyo conocimiento nacemos, es decir, que no hay que aprender y que no vienen de la experiencia.

5.2 El Empirismo

Dos de los autores empiristas más importantes son J. Locke (1632-1704) y D. Hume (1711-1776). Según los empiristas, el conocimiento tiene su origen en la experiencia sensible y solo es válido cuando proviene de los sentidos.

Asimismo, los empiristas creen que, cuando nacemos, nuestra mente es como una página en blanco (tabula rasa) que se va rellenando con los datos que obtenemos a través de los sentidos. Por lo tanto, niegan cualquier tipo de conocimiento o principio innato.

Límites del Conocimiento y Escepticismo

Por otra parte, a diferencia de los racionalistas, los empiristas creen que el conocimiento humano tiene límites, que no se puede conocer todo, sino solo aquello que puede ser objeto de experiencia sensible. Lo cual lleva a la conclusión de que sobre ciertos temas clásicos de la filosofía, como Dios y el alma, no puede haber conocimiento, pues no son realidades perceptibles, con lo que no se pueden hacer afirmaciones científicas sobre ello.

Más aún, el empirismo llevado a un extremo conduce al escepticismo, como sucedió en el caso de Hume, aunque escepticismo y empirismo son teorías diferentes. El escepticismo como teoría filosófica afirma la imposibilidad de alcanzar conocimiento y la incapacidad del hombre para llegar a la verdad.

Hume acaba desembocando en el escepticismo por su propia postura empirista; pues, si solo tiene validez desde un punto de vista cognoscitivo lo que ha sido comprobado a través de los sentidos, las únicas afirmaciones de las que podemos estar totalmente seguros son las que se reducen a afirmar lo que pasa aquí y ahora, y ni siquiera eso, si somos estrictos. De tal forma que de un enunciado que vaya más allá, como pasa con los enunciados que hablan del futuro o con los enunciados de carácter universal, no se puede saber si es verdadero; como mucho, será "probable".

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