Fundamentos y Reglas de la Moral Provisional de Descartes
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La Moral Provisional de Descartes
El objetivo fundamental de René Descartes es alcanzar la certeza absoluta a través de la duda metódica. Sin embargo, al someter todo conocimiento a revisión, surge una preocupación práctica: ¿qué principios morales deben guiar la vida diaria mientras se encuentran verdades indubitables? Para resolver esto, Descartes expone su moral provisional en la tercera parte del Discurso del método, buscando suplir la ausencia momentánea de certezas con cuatro reglas fundamentales:
1. La regla de la moderación y la tradición
La primera regla consiste en obedecer las leyes y costumbres de mi país, conservando con constancia la religión en la que Dios me ha concedido la gracia de ser instruido desde mi infancia y rigiéndome en todo lo demás con arreglo a las opiniones más moderadas y alejadas del exceso. No es una propuesta de conformismo acrítico; Descartes recomienda que, en caso de duda y hasta que adoptemos nuestros propios principios, es preferible seguir la tradición y el ejemplo de los más sensatos.
2. La regla de la firmeza en la acción
La segunda regla es ser en mis acciones lo más firme y lo más resuelto que pudiese. Descartes nos impulsa a la acción, evitando la parálisis que genera la incertidumbre. Actuar, incluso si cometemos un error, es preferible a la inacción. La constancia en la conducta es superior a la duda constante; debemos realizar resueltamente lo que hemos decidido, aunque no estemos totalmente seguros de ello.
3. La regla del autocontrol y la voluntad
La tercera regla es procurar siempre vencerme a mí mismo antes que a la fortuna y modificar mis deseos antes que el orden del mundo. Debemos acostumbrarnos a creer que no hay nada que esté enteramente en nuestro poder sino nuestros pensamientos. Esta regla sigue el principio de que no nos afectan tanto los objetos como el juicio que hacemos sobre ellos. Esta moral se caracteriza por distinguir entre lo que podemos controlar (juicio, deseos) y lo que está al margen de nuestra libertad (el mundo, la sociedad).
4. La regla del cultivo de la razón
La cuarta regla es emplear toda mi vida en cultivar mi razón y avanzar tanto cuanto pudiese en el conocimiento de la verdad, siguiendo el método que me había prescrito. Descartes recomienda elegir la mejor entre las diversas ocupaciones de los hombres. Él elige la filosofía para cultivar la razón y alcanzar la verdad, ya que son los principios más sólidos para evitar el error.