La Generación del 27: Vanguardia, Tradición y Grandes Autores
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Vanguardismo y la Generación del 27
Gerardo Diego, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda fueron los vanguardistas más activos. Gerardo Diego afianzó las bases del creacionismo y el surrealismo en España. Aleixandre profundizó en el conocimiento humano a través de las imágenes surrealistas. Cernuda halló en el arte de la vanguardia un cauce válido para desarrollar una lírica de carácter intimista y expresión contenida.
Tradición y el 27
En Federico García Lorca, Rafael Alberti y Miguel Hernández se aúnan la tradición, el popularismo y la fuerza trágica. Fueron los autores más marcados por el drama de la Guerra Civil. La muerte de Lorca y Hernández a edades tempranas contrasta con la soledad y el largo exilio de Alberti.
Miguel Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942)
En 1936 se afilió al Partido Comunista y en el 37 viajó a la Unión Soviética. Al acabar la Guerra Civil regresó a su ciudad natal y luego escapó a Portugal, donde fue detenido. Luego fue repatriado y condenado a muerte. Murió por pulmonía en la prisión de Alicante. Se considera tanto miembro de la Generación del 27 (por su estética neogongorina y surrealista) como de la Generación del 36 (por su evolución posterior).
Etapas de su trayectoria poética
Su trayectoria se divide en cuatro etapas:
- Poesía pura: Usa temas como la muerte, los toros y el sexo, en una mezcla de elementos cultos y populares. Escribe su primer libro, “Perito en lunas”.
- Poesía neorromántica: Expresa más sus sentimientos. El tema fundamental es el amor concebido a la vez como dolor y gozo. Escribe “El rayo que no cesa”.
- Literatura de urgencia: La situación política hace que Hernández considere la poesía como un instrumento útil para mantener la moral del soldado y adoctrinarlo sobre la causa por la que lucha. Destacan obras como “Viento del pueblo” y “El hombre acecha”.
- Exploración interior: Ante la muerte de su primer hijo y su ingreso en la cárcel, escribe “Cancionero y romancero de ausencias”, obra en la que da testimonio de la carencia de aquello que otorga sentido a la vida: libertad y familia.
Jorge Guillén
Jorge Guillén nació en Valladolid el año 1893. En 1924 ganó la cátedra de literatura de la Universidad de Murcia. Al estallar la Guerra Civil, decidió exiliarse, pero fue detenido. Siete años después consiguió salir del país y estableció su residencia en Estados Unidos; allí prosiguió su actividad docente en diversas universidades. Tras la muerte de Franco (1975) regresó a España, donde un año después se le concedió el Premio Cervantes. Falleció en Málaga en 1984.
Por su inclinación a la poesía pura, algunos críticos lo consideran como el discípulo más directo de Juan Ramón Jiménez. Guillén se introduce tardíamente en el terreno literario: publica su primer libro a los treinta y cinco años. Sus obras fundamentales son tres:
Obras fundamentales
1. Cántico
La versión final de esta obra, publicada en 1950 en Buenos Aires, consta de 334 poemas divididos en 5 partes. En esta obra se exalta el goce de existir, la armonía del cosmos, la luminosidad, la plenitud del ser y la integración del poeta en un universo perfecto, donde muchas veces se funden amada y paisaje. El optimismo y la serenidad presiden los diferentes poemas que componen el libro. Cántico es el agradecimiento del poeta por la perfección de la creación.
2. Clamor
En esta obra, Guillén toma conciencia de la temporalidad y da entrada a los elementos negativos de la historia: la miseria, la guerra, el dolor y la muerte. Clamor cuestiona la creencia en la perfección del cosmos. En él domina el deseo de vivir y de superar las fuerzas del mal. Esta obra se compone de tres poemarios:
- Maremágnum: Su núcleo central presenta la falta de armonía.
- Que van a dar en la mar: Donde el poeta desarrolla la idea de la continuidad que proporciona la muerte.
- A la altura de las circunstancias: En la que aparece la lucha por restablecer el equilibrio.
3. Homenaje
En este libro, Guillén exalta a personas destacadas del mundo de las artes y las ciencias: Hipócrates, Góngora, Fray Luis, entre otros.
Legado literario
Cántico, Clamor y Homenaje fueron reunidos en el volumen Aire Nuestro, que recoge toda su obra hasta 1968. La complejidad de la obra guilleniana reside en su ideal de poesía pura.