La Generación Perdida: Un Retrato Literario de la Crisis Americana
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La Generación Perdida: Un Retrato de la Crisis Americana del Siglo XX
El Contexto Histórico y Social
Tras las dos primeras décadas del siglo XX, en Estados Unidos se impuso el "American Way of Life", un estilo de vida basado en el consumo individual, impulsado por la publicidad. Se exhibía como el escaparate de las libertades, del éxito y el bienestar. Sin embargo, en sus ciudades, el esplendor capitalista se enfrentaba a enormes bolsas de pobreza y delincuencia, que fueron combatidas con una política puritana y leyes tan rígidas como la Ley Seca.
Para los escritores americanos, resultaba más atractivo el París recién salido de la Primera Guerra Mundial. Una ciudad barata, inquieta, repleta de artistas vanguardistas, cafés, cabarets... En este París de los años 20, existían dos centros de reunión incontestables: la casa de Gertrude Stein y la librería Shakespeare & Company. Allí podían verse figuras como Picasso o Paul Valéry.
Características de la Generación Perdida
Faulkner y Steinbeck son los principales introductores de la nueva estética narrativa en la literatura americana. La dificultad de establecer rasgos comunes a todos ellos se mitiga partiendo de que el nombre del grupo, "Generación Perdida", sugiere ya dos aspectos fundamentales:
- La conciencia de compartir inquietudes ideológicas y estéticas.
- Encontrarse desorientados, "perdidos", a la búsqueda de algo.
La crisis moral de su país les llevó a incorporar nuevas estéticas, como la descripción de la inutilidad de la guerra, de la sociedad vacía del jazz y de la depresión económica.
Principales Autores y Obras
1. Ernest Hemingway
Fue el primero en publicar en Europa algunos relatos breves, que ya preconizaban ese estilo de economía expresiva y de sentimientos tan característico. Combinó durante un tiempo sus reportajes periodísticos con la literatura, tal vez siguiendo una tradición literaria americana como la "muckraker", donde a través de novelas-reportaje se denunciaba un sistema social despiadado con el individuo.
Entre sus obras destacan Fiesta, que se desarrolla en la Pamplona de los Sanfermines, y en ella encontramos un extravío vital de los personajes que debe ser combatido a base de sufrimiento y aventura. Sus densas descripciones, el distanciamiento de los personajes, los períodos sintácticos breves y el autobiografismo aparecen, por ejemplo, en El viejo y el mar.
2. F. Scott Fitzgerald
Su gran talento literario le otorgó un rápido éxito de crítica y lectores. En sus cinco novelas y sus numerosos relatos, retrató los años 20 del jazz, del dinero, del placer y del arte. Su gran obra es El Gran Gatsby, en la que destaca un original enfoque narrativo, un impecable diálogo y algunas descripciones antológicas que dan fe del dominio técnico del autor. Sin embargo, lo más significativo es la reconstrucción de un mundo donde el hombre, desesperado en pos de un ideal, fracasa finalmente.
3. John Dos Passos
Es el más atrevido en lo que se refiere a innovaciones técnicas. Se relacionó con el mundo literario madrileño y autores como Valle-Inclán o Juan Ramón Jiménez. En Manhattan Transfer, evidencia la asimilación de los hallazgos narrativos inmediatamente anteriores. La ciudad es el verdadero protagonista. La obra de Cela toma diversos elementos de aquí, como la fragmentación, la descripción desde diversos planos o la simultaneidad de acciones.
4. John Steinbeck
Las uvas de la ira le consagró como gran novelista y estandarte de la protesta social americana. Se presenta con aparente sencillez y demuestra que era un perfecto conocedor del arte de escribir guiones de cine: despliega todo un catálogo de técnicas de enfoque, engarce de secuencias... Por otra parte, domina tanto la amable situación cómica como el drama, lo que le permite variar el tono a lo largo de su producción.
5. William Faulkner
Tras sus primeras obras, comenzó la creación del imaginario condado de Yoknapatawpha y lo pobló de personajes y referencias que entran y salen de sus novelas para completar una mitología particular, un mundo simbólico que ejerce un magisterio ineludible en los mundos mitológicos creados por novelistas posteriores.
Faulkner ejerce de puente entre Joyce, al que idolatraba, y los novelistas de la segunda mitad del siglo. También tomarán algunos de ellos su estilo lento y cuidado, donde la linealidad cronológica se rompe para enlazar el presente y el pasado (El sonido y la furia).