Gestión del Equilibrio Financiero: Claves para la Estabilidad Patrimonial Empresarial
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Desequilibrios Patrimoniales y Equilibrio Financiero Empresarial
Desde un punto de vista contable, el patrimonio de una empresa siempre está en equilibrio, ya que la masa patrimonial del activo debe coincidir con la suma del neto más el pasivo. Esta relación fundamental se expresa con la siguiente ecuación:
Activo = Neto + Pasivo
Este equilibrio contable, no obstante, nada nos indica sobre la estabilidad financiera real de la empresa o sobre posibles desequilibrios entre su estructura económica y financiera. Desde un punto de vista de equilibrio financiero, existen varias situaciones posibles, que enumeramos a continuación:
Situaciones de Equilibrio y Desequilibrio Financiero
Equilibrio Total: Máxima Estabilidad Financiera
Representa la máxima estabilidad financiera. En esta situación, todo el activo está financiado con recursos propios y, por tanto, no hay pasivo ni deudas que pagar. Esta ausencia total de deudas, si bien ideal en teoría, no suele darse en la práctica empresarial.
Estabilidad Financiera: La Situación Óptima
Lo normal es que las empresas financien sus activos no solo con recursos propios, sino también con recursos ajenos, tanto a corto como a largo plazo. Dentro de este supuesto, la situación óptima y más frecuente es la de estabilidad financiera, en la que los recursos permanentes (RP) financian las inversiones del activo no corriente más una parte del activo corriente o fondo de maniobra, garantizando el equilibrio financiero de la empresa.
Desequilibrio Financiero a Corto Plazo: Riesgos y Consecuencias
A veces, las empresas acumulan deudas a corto plazo por encima de lo deseable y comienzan los desequilibrios financieros. Cuando esto sucede, el exigible a corto plazo crece, lo que hace que el fondo de maniobra disminuya hasta transformarse en negativo (FM < 0). Esta situación puede producirse por distintos motivos.
Por ejemplo, hay coyunturas que impiden pagar a tiempo, como una disminución de ventas o una crisis económica que provocan una falta de liquidez en la empresa, obligando a acudir a créditos a corto plazo por encima de lo habitual. En otras ocasiones, el desequilibrio puede darse como consecuencia de una mala planificación financiera o debido a la existencia de dificultades transitorias en el cobro de derechos, entre otros factores.
Si la circunstancia es transitoria y la empresa logra restablecer el equilibrio financiero, no habrá problemas significativos. Por el contrario, si el desequilibrio se mantiene y la empresa prevé que no podrá hacer frente a sus deudas, deberá solicitar al juez la paralización de sus pagos durante un tiempo para tratar de recuperarse. Esta situación requiere la intervención judicial y el sometimiento a un procedimiento establecido, conocido como concurso de acreedores.