Los Gobiernos Constitucionales de la Democracia Española (1979-2004)
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La Monarquía de Juan Carlos I a través de sus gobiernos constitucionales
Tras la ratificación de la Constitución Española de 1978, se abrió una nueva etapa parlamentaria caracterizada por la alternancia democrática de distintas fuerzas políticas bajo la monarquía parlamentaria.
Los gobiernos de la UCD
El primer gobierno constitucional de Adolfo Suárez (1979-1981)
Cuando se aprobó la Constitución, se disolvió el Parlamento y se convocaron nuevas elecciones generales. Estas tuvieron lugar el 1 de marzo de 1979 con los siguientes resultados:
- El triunfo de la UCD: obtuvo 168 escaños. Adolfo Suárez formó un nuevo gobierno seleccionando como ministros a perfiles técnicos y a figuras afines. Entre ellos, el más destacado fue Fernando Abril Martorell en el área económica, quien impulsó una política de corte socialdemócrata.
- El PSOE: encabezado por Alfonso Guerra y Felipe González, obtuvo 121 escaños tras haber integrado previamente al PSP.
- El PCE: mejoró ligeramente sus resultados y obtuvo 23 diputados.
- Alianza Popular (AP): que se había refundado en la candidatura de Coalición Democrática (CD), experimentó un retroceso al conseguir únicamente 9 diputados.
Paralelamente, se produjo un notable ascenso del regionalismo y del nacionalismo:
- Se confirmó la sólida presencia del PNV y de CiU.
- Apareció con fuerza el andalucismo de centro-izquierda de la mano del PSA, así como diversas formaciones regionalistas de centro-derecha.
Los gobiernos de Suárez tuvieron que hacer frente a un contexto político y económico extremadamente complejo que culminó en su dimisión:
- La crisis económica: reflejada en altos índices de desempleo y la constante pérdida de puestos de trabajo.
- Medidas estructurales demoradas: iniciativas clave como el Plan Energético Nacional (que no comenzó a ejecutarse formalmente hasta 1979) o las primeras medidas de reconversión industrial (cuyo despliegue efectivo no se concretó hasta 1981).
- Tensiones políticas: derivadas del desarrollo autonómico y de la actividad armada terrorista.
- El peligro constante de golpe de Estado militar.
- La moción de censura del PSOE: planteada en 1980, en la cual la UCD quedó seriamente debilitada ante la opinión pública.
- La grave división interna: generada entre las distintas familias políticas y corrientes integradas en la UCD.
El gobierno de Calvo-Sotelo y el asalto a la democracia (1981-1982)
Leopoldo Calvo-Sotelo asumió la presidencia en sustitución de Suárez con el objetivo de estabilizar el Ejecutivo. Durante su sesión de investidura, el 23 de febrero de 1981, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, al frente de unos doscientos efectivos del cuerpo, asaltó el Congreso de los Diputados reteniendo a los parlamentarios en un intento de golpe de Estado. De forma coordinada, el capitán general de Valencia desplegó unidades acorazadas por las calles.
Pese a la tensión inicial, el golpe fracasó gracias al orden institucional y la intervención televisada de la Corona. Leopoldo Calvo-Sotelo fue finalmente investido presidente. Durante su mandato se aprobaron hitos legislativos de gran trascendencia como la Ley del Divorcio y la LOAPA, además de consumarse el ingreso de España en la OTAN.
La etapa socialista: Felipe González en el poder (1982-1996)
En las elecciones generales de octubre de 1982, Felipe González lideró una histórica mayoría absoluta. Nacido y formado en Sevilla, dotado de destacadas facultades oratorias y pedagógicas, se consolidó como la principal figura del socialismo hispano de finales del siglo XX.
Comenzó así un largo ciclo de hegemonía socialista ininterrumpida durante casi catorce años. En este periodo, González transformó una organización obrerista tradicional en un partido socialdemócrata reformista y moderado, proceso conocido historiográficamente como «felipismo».
Las principales líneas de actuación de la etapa socialista (1982-1996) fueron:
- Desarrollo definitivo del Estado de las Autonomías.
- Plena integración de España en la comunidad internacional (ingreso en la Comunidad Económica Europea en 1986).
- Reformas estructurales: planes de reconversión industrial, modernización fiscal y flexibilización del mercado laboral.
- Construcción del Estado del bienestar: homologable a los estándares europeos en educación, sanidad pública y pensiones.
- Saneamiento de las cuentas públicas: reducción progresiva del déficit fiscal mediante la consolidación del IRPF.
- Modernización de infraestructuras: notable expansión de la red de autovías y la inauguración de la alta velocidad ferroviaria (AVE).
- Incremento sostenido de la recaudación del Estado.
El desgaste del proyecto socialista se acentuó a partir de 1993 como consecuencia de una severa crisis económica internacional y la proliferación de escándalos financieros y de corrupción institucional, entre los que destacaron las revelaciones sobre la guerra sucia contra ETA vinculada a los GAL. Este clima propició la derrota del PSOE en las elecciones de 1996 frente al Partido Popular.
Los gobiernos populares: José María Aznar (1996-2004)
En las elecciones generales de 1996, el Partido Popular encabezado por José María Aznar se impuso por un estrecho margen al PSOE.
La falta de mayoría absoluta obligó al PP a alcanzar pactos de gobernabilidad con las fuerzas nacionalistas (CiU, PNV y Coalición Canaria). Durante su primera legislatura imperó un discurso centrista y dialogante, combinando en sus filas a antiguos cuadros de la UCD con nuevas generaciones de políticos conservadores.
Los ejes prioritarios del primer mandato incluyeron:
- En política económica: liberalización de sectores estratégicos, control del gasto público y reducción de la inflación para cumplir estrictamente con los criterios de convergencia fijados por el Tratado de Maastricht, lo que permitió a España incorporarse al grupo fundador del euro en 2002. Durante esta etapa creció la renta per cápita, cayeron las cifras de desempleo y se equilibraron las cuentas públicas.
- En política interior: el principal desafío continuó siendo la actividad terrorista de ETA, que perpetró constantes atentados contra funcionarios, miembros de las fuerzas del orden y cargos políticos. El Ejecutivo intensificó la eficacia policial, promovió el endurecimiento legislativo y buscó el aislamiento social de los grupos violentos.
En las elecciones generales del año 2000, el Partido Popular revalidó el poder obteniendo mayoría absoluta.
En su segundo mandato, el giro de la política exterior —marcado por un estrecho alineamiento con el gobierno de Estados Unidos durante la intervención en Irak— generó un amplio rechazo social. Esta controversia, unida a la gestión informativa tras los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, facilitó el retorno del PSOE al poder en las elecciones generales de marzo de 2004 de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero.