El Golpe de Pavía y la Restauración Monárquica en España (1874)

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El Golpe de Pavía y la Transición hacia la Restauración

El golpe de Pavía, en enero de 1874, disolvió las Cortes republicanas y dio paso a un gobierno, presidido por Serrano y dominado por los viejos políticos, progresistas, moderados y radicales, entre los que estaban figuras como Martos y Sagasta. Aunque formalmente el régimen republicano siguió en vigor un año todavía, hasta el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto, la acción de Pavía liquidó, sin apenas oposición, una república que había nacido once meses antes entre el entusiasmo y el alivio por la marcha del rey Amadeo.

Un Año de Transición

El año de 1874 es un periodo de transición en la historia contemporánea de España. El régimen político vigente se movía entre dos alternativas: una consistía en consolidar un régimen de carácter republicano unitario, bajo la dirección de Serrano, que permitiera recuperar, desde posiciones moderadas, los principios de la revolución de 1868. La otra posibilidad era preparar la restauración de la Monarquía en la dinastía borbónica, proyecto auspiciado por los alfonsinos de Cánovas del Castillo desde varios años antes y que fue la alternativa triunfante.

El Auge de la Restauración Monárquica

La preparación de la restauración monárquica en la persona del príncipe Alfonso de Borbón se aceleró a finales de 1874. Las élites económicas, sobre todo las vinculadas al mercado colonial cubano, apoyaron sin reservas el retorno de la dinastía borbónica. También lo hicieron los sectores más poderosos de la sociedad peninsular: latifundistas, industriales, banqueros, navieros, etc. Y una buena parte de los generales (Gutiérrez de la Concha, Martínez Campos, Jovellar, Primo de Rivera).

El Manifiesto de Sandhurst y el Pronunciamiento de Sagunto

La cobertura ideológica y doctrinal la logró Cánovas con la difusión del Manifiesto de Sandhurst, que apelaba a la necesidad de restaurar una monarquía hereditaria y constitucional, acorde con la tradición histórica española. El ejército hizo lo restante, poniendo final al régimen de Serrano, mediante un pronunciamiento, dirigido desde Sagunto por el general Martínez Campos. Comenzaba así el largo proceso de la Restauración.