El Golpe de Estado de Primo de Rivera y el Directorio Militar en España
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El Golpe de Estado de 1923
El 13 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, se sublevó contra el Gobierno y dio un golpe de Estado con el apoyo de la mayoría de las unidades militares. La reunión prevista de las Cortes Generales para fechas inmediatamente posteriores, con el objetivo de examinar el problema de Marruecos y el papel del ejército en la contienda, fue el detonante último de la sublevación.
A esta situación se une una grave crisis del sistema monárquico que no acaba de encajar en un siglo XX marcado por la revolución industrial acelerada, un papel no reconocido a la burguesía, tensiones nacionalistas y unos partidos políticos tradicionales incapaces de afrontar un régimen democrático pleno. Previamente, Antonio Maura había desaconsejado al rey la posibilidad tanto de un golpe de Estado como del establecimiento de cualquier sistema autoritario.
La Postura de Alfonso XIII y el Manifiesto
El 14 de septiembre, el gobierno legítimo había pedido al Rey la destitución inmediata de los generales sublevados, concretamente José Sanjurjo y el propio Primo de Rivera, y la convocatoria de las Cortes Generales; pero el monarca dejó pasar las horas hasta que finalmente se mostró abiertamente a favor del golpe. En el Manifiesto de los sublevados se invocó la salvación de España de "los profesionales de la política". Con el apoyo del ejército, de la burguesía catalana y de los terratenientes andaluces, Alfonso XIII no puso mayores obstáculos para nombrar Presidente del Gobierno a Primo de Rivera en su calidad de dictador militar el 15 de septiembre. La dictadura solo fue contestada por los sindicatos obreros y los republicanos, cuyas protestas fueron inmediatamente acalladas con la censura y la represión.
El Directorio Militar: "Poner España en Orden"
Se creó un Directorio Militar con nueve generales de brigada del Ejército y un almirante, cuya finalidad, en sus propias palabras, era "poner España en orden" para devolverla después a manos civiles. Durante esta etapa se tomaron medidas drásticas:
- Se suspendió la Constitución.
- Se disolvieron los ayuntamientos.
- Se prohibieron los partidos políticos.
- Se crearon los Somatenes como milicias urbanas.
- Se declaró el estado de guerra.
Consolidación del Poder y Represión Regionalista
El 14 de septiembre de 1923 se declaró el estado de guerra, que duraría hasta el 16 de marzo de 1925. El 15 de septiembre se aprobaba el real decreto que establecía un Directorio Militar que asumía todas las funciones del poder ejecutivo. Primo de Rivera se convertía en jefe de Gobierno y único ministro. El resto del directorio estaba compuesto por un general de brigada de cada capitanía general, más el marqués de Magaz, en representación del conjunto de las Fuerzas Armadas.
Las primeras decisiones del dictador fueron espectaculares y marcaron un rumbo muy claro para toda la clase política, social y económica de España sobre cómo se iba a gobernar. A la disolución de las Cortes se unió, el día 18 de septiembre, un decreto que prohibía el uso de otra lengua que no fuera el castellano, ni de símbolos como banderas vascas o catalanas. La Mancomunidad de Cataluña fue intervenida con el nombramiento del conservador Alfons Sala y se disolvieron las Diputaciones Provinciales.
Del mismo modo, se restringieron las libertades políticas, se anuló el sistema de representación, se suspendieron las garantías constitucionales y se censuraron las publicaciones de la prensa. Hasta 1925, el gobierno estaba formado por un directorio militar al modo y manera conforme que Primo de Rivera consideraba debía regirse "con mano de hierro" el país.