La Guerra Civil Española: Apoyos Internacionales y Consolidación de Facciones

Clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,41 KB

Apoyos al Bando Nacional (Franquista)

Alemania deseaba el triunfo de los militares sublevados porque los Pirineos representaban un espacio estratégico en un hipotético conflicto con Francia. Además, los campos de batalla españoles eran un excelente laboratorio de pruebas para el armamento nazi.

España era un país muy rico en wolframio, mineral de gran importancia militar.

En el caso de Italia, la ayuda italiana tuvo menor consistencia que la alemana, pero se concretó en la aportación de tropas, el llamado Cuerpo de Tropas Voluntarias (CTV).

Los rebeldes contaron con el apoyo de voluntarios anticomunistas, provenientes de Portugal, Rumanía, Irlanda y Rusia. Por último, fue trascendental la participación de los más de 100.000 soldados mercenarios marroquíes, así como la colaboración del Gobierno portugués.

Apoyos al Gobierno Republicano

El creciente aislamiento internacional al que se vio relegada la República redujo notablemente las opciones de recibir ayudas exteriores. Fue la Unión Soviética el único Estado dispuesto a enviar suministros.

La Unión Soviética intervino a favor de la República, sobre todo a partir de octubre de 1936.

Al margen del armamento introducido desde Francia, la Unión Soviética fue el único país dispuesto a ayudar militarmente al Gobierno. Este apoyo se concretó en material bélico y personal especializado.

La República consiguió concitar el apoyo de amplios sectores de la opinión pública internacional, de modo que hubo quien tomó partido activamente auxiliando al Gobierno. El caso más significativo fue el de las Brigadas Internacionales.

La participación popular facilitó la recaudación de fondos destinados al Gobierno republicano, como la solidaridad de México.

Pese a estas ayudas, la República estaba en clara desventaja con respecto a los rebeldes.

5. La Zona Nacional: Organización y Consolidación

La unificación política e ideológica

En la llamada zona nacional quedaron abolidas las medidas de la Segunda República. El Estado reforzó el carácter centralista, la reforma agraria quedó derogada y abolida la escuela laica republicana. La mujer vio cómo su papel quedaba limitado a tareas relacionadas con la asistencia sanitaria y el avituallamiento dentro de la Sección Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera.

Carlismo y falangismo quedaron unificados como Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (F.E.T. y de las J.O.N.S.), también denominado Movimiento Nacional.

Los partidos más importantes de la derecha republicana, Renovación Española y CEDA, se disolvieron y sus miembros se integraron en el Movimiento Nacional.

Franco contaba con el apoyo de la Iglesia tradicional, opositora a la República; la vinculó aún más a los sublevados, lo que llevó a adoptar una postura incluso más radical que la del Vaticano.

  • En septiembre de 1936, el obispo Plá y Deniel publicó su pastoral Las dos ciudades, legitimando una sublevación definida como “cruzada”.
  • El cardenal Gomá encabezó una Carta Colectiva de los Obispos Españoles explicando la identificación de la Iglesia con los sublevados y justificando la acción a causa del mal gobierno y de la amenaza de una revolución bolchevique.

Entradas relacionadas: