La Guerra Civil Española: Orígenes, Estallido y Fases Clave del Conflicto (1936-1939)

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Introducción a la Guerra Civil Española (1936-1939)

La Guerra Civil Española (1936-1939) fue el conflicto más traumático del siglo XX en España, resultado de una creciente división entre las “dos Españas”. Diversos factores contribuyeron a su estallido, incluyendo la crisis económica de 1929, la inestabilidad social, la influencia de modelos dictatoriales en Europa y el fracaso de la II República en consolidar la democracia. La causa inmediata fue la conspiración de la derecha y sectores del Ejército tras perder las elecciones de febrero de 1936, buscando un golpe de Estado. Mientras la derecha veía la guerra como una cruzada contra el comunismo, la izquierda la interpretaba como una lucha contra el fascismo. Para Manuel Azaña, presidente de la República, fue una tragedia donde se mezclaron heroísmo, odio y miedo.

Sublevación Militar y Estallido del Conflicto

El Golpe de Estado de 1936 y el Inicio de la Guerra Civil

Uno de los primeros movimientos del gobierno republicano fue tratar de neutralizar la influencia de los sectores más conservadores del Ejército. Para ello, decidió enviar fuera de la península a algunos de los principales altos mandos militares que representaban un posible riesgo para la estabilidad del régimen. Francisco Franco fue destinado a Canarias, Emilio Mola al norte de África y Manuel Goded a Baleares. Sin embargo, este intento de aislar a los generales no tuvo el efecto deseado, ya que continuaron en contacto y comenzaron a organizar una conspiración para derrocar al gobierno.

El golpe de Estado no fue solo un movimiento militar, sino que contó con el apoyo de varios sectores políticos y sociales afines a la derecha. Entre los principales aliados de los sublevados estaban los carlistas, defensores de la monarquía tradicionalista; el general Sanjurjo, que ya había intentado un golpe en 1932; y José Antonio Primo de Rivera, líder de la Falange Española. Además, algunos diputados de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), el partido de derecha liderado por José María Gil-Robles, también apoyaron la conspiración. La intención de los golpistas era implantar un directorio militar, similar al instaurado por Miguel Primo de Rivera en 1923.

El Detonante: Asesinatos Políticos

La tensión política alcanzó su punto máximo en julio de 1936 con dos asesinatos que aceleraron la insurrección militar. El 12 de julio, fue asesinado el teniente José Castillo, un oficial de ideología izquierdista. En represalia, el 13 de julio, un grupo de guardias de asalto y militantes de izquierda secuestró y asesinó a José Calvo Sotelo, líder de la derecha monárquica. Este último crimen causó una gran conmoción en la derecha española y sirvió como justificación para adelantar la sublevación. El golpe de Estado comenzó el 17 de julio en Melilla, en el norte de África, y al día siguiente, el 18 de julio de 1936, se extendió por toda España.

El Desarrollo del Golpe y la División de España

El golpe no tuvo el éxito inmediato que esperaban los sublevados, lo que llevó a la división del país en dos bandos. Mientras que algunas regiones cayeron rápidamente bajo el control de los militares rebeldes, en otras la resistencia republicana logró frenar el avance del golpe.

Las zonas donde el golpe triunfó y quedaron bajo el control del bando sublevado (autodenominado “nacional”) fueron:

  • El norte de África, donde contaban con el apoyo de la Legión y los Regulares.
  • Las Islas Canarias y Baleares, excepto Menorca, que permaneció republicana.
  • Andalucía occidental, con especial importancia en Sevilla y Cádiz, donde el general Queipo de Llano aseguró el control.
  • El noroeste de la península, incluyendo Castilla y León, Galicia, Navarra y Aragón occidental.

Por otro lado, el golpe fracasó en varias regiones clave, que permanecieron fieles a la República:

  • La cornisa cantábrica, con Asturias, Cantabria y el País Vasco.
  • El levante español, donde se incluyen Cataluña, Valencia y Murcia.
  • Gran parte de Andalucía, salvo Sevilla y Cádiz.
  • Castilla-La Mancha y Badajoz.

Consecuencias Inmediatas y Configuración de los Bandos

El 18 de julio, ante la grave crisis política, el presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, dimitió. Su puesto fue ocupado por José Giral, quien tomó una decisión clave para la resistencia republicana: autorizar la entrega de armas a la población civil para enfrentarse a los militares sublevados. Lo que inicialmente estaba planeado como un golpe rápido para instaurar un gobierno militar fracasó en su ejecución, dando paso a una prolongada guerra civil entre los dos bandos enfrentados: los sublevados, que se autodenominaron “nacionales”, y el gobierno republicano, que luchaba por mantener el régimen democrático.

Así comenzaba la Guerra Civil Española, el conflicto más traumático del siglo XX en España.

La España republicana contaba con las zonas industriales y las regiones agrícolas más desarrolladas, así como con los recursos mineros, la flota y la aviación (aunque carecía de mandos cualificados). Además, disponía del apoyo de la Unión Soviética y de las reservas del Banco de España. La España nacional contaba con amplias zonas agrícolas, con gran parte de los mandos del ejército y con el apoyo militar de la Italia fascista y la Alemania nazi.

En cuanto a los apoyos internos durante la Guerra Civil Española, el bando republicano contó principalmente con el respaldo de la mayoría de los obreros, el gobierno republicano, los comunistas y los anarquistas. Por su parte, el bando nacional fue apoyado por la oligarquía, los terratenientes, la Iglesia, la Falange Española y el partido de derechas, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

Fases Clave de la Guerra Civil Española

Primera Fase: La Lucha por Madrid (Julio 1936 - Marzo 1937)

La primera fase de la Guerra Civil Española se desarrolló entre julio de 1936 y marzo de 1937. El objetivo principal del bando sublevado era tomar Madrid, atacando desde dos frentes: Franco desde el sur y Mola desde el norte. Franco, partiendo desde Melilla, cruzó el estrecho de Gibraltar y se dirigió a Andalucía, donde el golpe de Estado había triunfado. Allí se unió a Queipo de Llano, quien estaba al mando de las tropas en la península. Desde Andalucía, avanzaron hacia Badajoz, una ciudad clave por su ubicación estratégica, ya que permitía unir la zona sur con la norte y aislar a la República. La toma de Badajoz fue especialmente violenta, con una fuerte represión tras su ocupación.

Tras conquistar Badajoz, las tropas de Franco se dirigieron hacia Madrid, mientras que Mola avanzaba desde Irún. Sin embargo, Madrid logró resistir los ataques nacionalistas, que intentaron tomarla en varias ocasiones sin éxito. En noviembre de 1936, el gobierno de la República decidió trasladarse a Valencia, dejando Madrid bajo asedio. A pesar del cerco, el gobierno republicano envió recursos para defender la capital, y se organizó la resistencia dentro de la ciudad.

Ante el fracaso de los sublevados en tomar Madrid, especialmente tras las derrotas en las batallas del Jarama y Guadalajara —donde las tropas republicanas vencieron a las fuerzas fascistas italianas—, los nacionalistas cambiaron de estrategia. Decidieron entonces concentrarse en otros objetivos, como Málaga, que fue tomada por las tropas italianas, y en el frente norte, con el fin de apoderarse de los recursos estratégicos que controlaban los republicanos, especialmente la minería.

Segunda Fase: La Campaña del Norte (Marzo - Octubre 1937)

La segunda fase de la Guerra Civil Española se desarrolló entre marzo y octubre de 1937. En esta etapa, el bando nacional cambió su estrategia y centró sus esfuerzos en el frente norte, con el objetivo de controlar los importantes recursos mineros que estaban en manos de la República. Uno de los episodios más destacados de esta fase fue el bombardeo de Guernica, llevado a cabo por la aviación alemana de la Legión Cóndor. Este ataque se convirtió en un símbolo del terror aéreo, ya que fue uno de los primeros bombardeos masivos sobre población civil. Por un lado, se considera un ensayo de Hitler para las tácticas que emplearía en la Segunda Guerra Mundial. Por otro, tuvo una enorme repercusión internacional, especialmente gracias al famoso cuadro Guernica, pintado por Pablo Picasso como denuncia del horror vivido.

Ante el avance nacionalista en el norte, la República intentó frenar su ofensiva mediante dos campañas: una en Brunete (Madrid), con el objetivo de aliviar el cerco sobre la capital, y otra en Belchite (Zaragoza), con la intención de impedir que los sublevados llegaran al Mediterráneo. Sin embargo, estas ofensivas no lograron sus objetivos. Finalmente, el bando nacional logró conquistar toda la franja norte, incluyendo las regiones de Asturias, Cantabria y el País Vasco, consolidando así una importante victoria estratégica y económica.

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