Guerra Civil Española: Sublevación Militar y Primeras Fases Bélicas (1936)

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La Guerra Civil Española (1936-1939)

2.1. Las Grandes Fases de la Guerra desde el Punto de Vista Militar

La Sublevación Militar (Febrero - Julio de 1936)

Entre febrero y julio de 1936, surgieron planes de conspiración en círculos militares. En abril, el general Mola se puso al frente de esta conspiración, aunque teóricamente el liderazgo correspondía al general Sanjurjo desde Portugal. Mola diseñó una sublevación militar simultánea en todos los cuarteles, que contó con apoyos civiles de empresarios, diputados de la CEDA, falangistas y tradicionalistas, orientando así la conspiración hacia una acción militar.

El 17 de julio de 1936, se produjo la sublevación de los oficiales en Melilla. El 18 de julio, Franco viajó desde Canarias a Tetuán para ponerse al frente del Ejército de África. Queipo de Llano se hizo fuerte en Sevilla, Mola en Pamplona y Goded en Mallorca.

Entre el 18 y el 21 de julio, se sucedieron los pronunciamientos militares por toda España, que quedó dividida en dos zonas:

  • Zona leal a la República: Comprendía Madrid, Cataluña, la franja levantina y la cornisa cantábrica (excepto Álava y Navarra). Eran, en general, las áreas con mayor desarrollo socioeconómico, industriales, urbanas y con un fuerte movimiento obrero.
  • Zona sublevada: Incluía Galicia, Castilla y León, Álava, Navarra, el oeste de Aragón, parte de Andalucía occidental (con Sevilla y Cádiz), Mallorca, Canarias, el Protectorado de Marruecos y Cáceres. Eran, predominantemente, zonas rurales y de base agraria.

Desarrollo de las Operaciones Militares: El Avance Hacia Madrid (Julio - Noviembre de 1936)

Los primeros enfrentamientos fueron protagonizados por pequeños grupos armados. Las milicias republicanas se reclutaron principalmente entre miembros de organizaciones políticas y sindicales. Las columnas sublevadas estaban compuestas por militares profesionales y voluntarios, incluyendo requetés carlistas y falangistas.

En el frente norte, las tropas de Mola, partiendo desde Pamplona, conquistaron San Sebastián y avanzaron hacia Madrid con cuatro columnas, pero fueron detenidas en el puerto de Somosierra.

En el frente sur, fue crucial el puente aéreo establecido con ayuda alemana e italiana, que trasladó al Ejército de África desde Marruecos a Andalucía. Las fuerzas sublevadas ocuparon Badajoz, lo que permitió unir la zona norte y sur bajo su control. Posteriormente, ocuparon Toledo, donde liberaron a los sitiados en el Alcázar.

Madrid se convirtió en el principal objetivo militar de los sublevados. Sufrió un ataque directo que fue detenido en la Ciudad Universitaria. La capital resistió gracias a la eficaz organización de las milicias populares, coordinadas por la Junta de Defensa de Madrid, bajo el mando militar del general Miaja y con el coronel Rojo como jefe de Estado Mayor. La defensa de Madrid contó con el crucial apoyo internacional, destacando los aviones soviéticos y la llegada de las primeras Brigadas Internacionales. La resistencia fue posible también gracias al esfuerzo y la movilización de la población madrileña.

El 6 de noviembre de 1936, ante el asedio, el Gobierno republicano se trasladó a Valencia, lo que, paradójicamente, pudo interpretarse como un estímulo para la defensa de la capital bajo el lema «¡No pasarán!».

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