Las Hilanderas de Velázquez: Significado y Simbolismo de la Fábula de Aracne
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Introducción a Las Hilanderas
“Las Hilanderas” o “Fábula de Aracne” es un óleo pintado por Diego Velázquez de Silva (1599-1660) que se encuentra en el Museo del Prado. Los dos títulos del cuadro están en relación con la actividad de las protagonistas del mismo.
Estructura de la composición
La escena está dividida en dos partes, o mejor, en dos zonas:
- Primer plano: aparecen trabajando unas hilanderas del taller madrileño al servicio de la corte.
- Segundo plano: una especie de escenario en el que tres mujeres observan con interés un tapiz donde aparecen Aracne y Atenea.
El debate sobre el tema: ¿Género o Mitología?
Debido a la representación realista de las hilanderas, este lienzo había sido considerado durante mucho tiempo como una escena de género. Sin embargo, últimamente nadie duda de que el tema del cuadro es mitológico, en concreto: “La fábula de Aracne”, cuya inspiración literaria deriva de la “Metamorfosis” de Ovidio (Velázquez tenía una copia en su biblioteca).
Otra prueba que abunda en la consideración del tema mitológico es que, en 1945, se encontró en el inventario de las posesiones del primer propietario del lienzo que este figuraba con el nombre de “Fábula de Aracne”.
El mito de Aracne
El contenido de la fábula narra la historia de la joven Aracne, una hábil tejedora de Lidia que era muy considerada por su trabajo. Sus admiradoras le decían que parecía que la misma Palas Atenea (diosa de las artes) le hubiera enseñado, a lo cual la joven contestaba que la diosa no tenía nada que enseñarle.
Atenea, enfadada por la soberbia de Aracne, bajó al taller de esta disfrazada de anciana para aconsejarle que no hablara así de la diosa. Aracne no hizo caso, por lo que Atenea decidió presentarse ante la muchacha con todos los atributos de su poder y retarla a hacer un tapiz para ver quién lo realizaba mejor.
El desenlace del mito
El tapiz que tejió Aracne era lo suficientemente bueno como para que Atenea se sintiera molesta, pues además la joven tuvo la osadía de representar en él las aventuras galantes de Zeus, padre de Atenea. Esta, cuando contempló el tapiz, llena de ira, golpeó a Aracne con su lanzadera, convirtiéndola en araña y condenándola a tejer eternamente.
Doble interpretación de la obra
El cuadro nos presenta una doble interpretación de la fábula: la representada en el tapiz del fondo y la representada en el taller de hilandería. La primera, clásica e idealizada, recrea el desenlace de la fábula con Palas Atenea.