Historia de España: Regencia de María Cristina y el Bienio Progresista (1833-1856)

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Regencia de María Cristina y Bienio Progresista

Regencia de María Cristina (1833-1840)

Durante la regencia de María Cristina, el gobierno propuso una reforma administrativa (división provincial de Javier de Burgos) para alcanzar un «justo medio» que atrajera a los carlistas. En 1834, el nuevo ministerio de Martínez de la Rosa intentó lograr un equilibrio entre las tendencias moderadas y radicales.

El Estatuto Real (1834)

El primer resultado fue la elaboración del Estatuto Real (1834), que fijó por escrito el deseo de una transición entre el Antiguo Régimen y el nuevo régimen. Era una carta otorgada, donde el monarca se limitaba a consentir a su lado otros poderes del Estado. Por otro lado, era una constitución incompleta, porque no regulaba los poderes del rey ni del gobierno, ni recogía ninguna declaración sobre los derechos de los individuos.

El Estatuto Real estuvo en vigor hasta 1836, cuando una sublevación de los sargentos de la guardia en el palacio de La Granja obligó a la regente a poner en vigor la Constitución de 1812.

Mendizábal y la desamortización

Mendizábal, ministro progresista, fue el que más importancia tuvo por su labor desamortizadora de los bienes eclesiásticos. Los demás gobiernos moderados solo consiguieron que los progresistas conspiraran, y así llegó el episodio de La Granja, culminación de unos motines y levantamientos populares inspirados por los progresistas.

Sublevación de los sargentos en La Granja

Fue en 1836 y obligó a la regente a restablecer la Constitución de 1812 y a convocar unas Cortes constituyentes.

La Constitución de 1837

Se elaboró en junio. En mayo, la expedición del ejército carlista se había puesto en marcha desde Navarra hacia Madrid.

Los aspectos más progresistas de esta Constitución de 1837 fueron los referentes a la libertad de prensa y al poder otorgado a los ayuntamientos. La milicia nacional, compuesta por ciudadanos voluntarios para mantener el orden, dependería de los ayuntamientos.

Tras el fin de la guerra contra los carlistas, el prestigio del general progresista Espartero era grande. Su prestigio creció aún más en 1840 cuando defendió los alzamientos de las provincias frente al proyecto de ley de ayuntamientos.

La reina firmó la ley en julio. Al firmarla, María Cristina decidió viajar a Francia, renunciando a gobernar. Espartero sería nombrado regente.

Regencia de Espartero (1840-1843)

Durante tres años gobernó de manera autoritaria. Reprimió con dureza los pronunciamientos moderados y su mandato estuvo salpicado de revueltas encabezadas por generales moderados, y finalizó con un pronunciamiento del general Narváez. Moderados y progresistas habían decidido acabar con su exceso de poder personal.

Década moderada (1844-1854)

Los moderados llegaron al poder mediante una acción conjunta de moderados y progresistas para derribar a Espartero. El gobierno provisional desarmó a la Milicia Nacional y propuso a las Cortes la mayoría de edad de Isabel II (13 años). Su primera medida fue destituir al jefe del gobierno para entregar el poder a los moderados.

Narváez

Narváez sería el líder de este periodo. Suspendió el derecho de reunión y amordazó a la prensa.

La ideología

La ideología se basaba en el liberalismo doctrinario. En la Constitución de 1845 se afirmó la soberanía compartida. Se estableció un sistema bicameral. Sufragio censitario muy restringido. Limitó los derechos de expresión y reunión. Se suprimió la Milicia Nacional y se aprobó la ley de ayuntamientos.

Otras medidas

  • Paralizó la venta de bienes nacionales y estableció un acuerdo (Concordato de 1851).
  • En 1844 se creó la Guardia Civil.
  • Modernizó el país: un nuevo código penal, el primer plan general de estudios, y una reforma fiscal que simplificó el sistema y estableció un sistema de impuestos uniforme.

Las realizaciones de los gobiernos moderados

Etapa de prosperidad económica por el aumento del comercio exterior. Se inició una amplia reforma pública, la introducción del ferrocarril y el inicio de la reforma administrativa.

Se llevó a cabo una insurrección militar con el general O'Donnell al mando. En 1854 se produjo el levantamiento conocido como La Vicalvarada, que no triunfó.

Isabel II se asustó ante la turba desmandada y creyó que solo algún miembro de las características de Espartero podría salvar el trono. Él volvió a gobernar.

Bienio progresista (1854-1856)

La revolución

La revolución trajo el triunfo de la libertad, que quedó oscurecido por la violencia urbana que se dio en muchas ciudades.

Desamortización de Madoz

Para resolver la crisis económica, los progresistas iniciaron una nueva desamortización (1855) por medio de la ley de Madoz, y se buscó ayuda del capitalismo europeo.

Constitución progresista

Los progresistas intentaron elaborar una constitución liberal.

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