Historia y Evolución de las Lenguas de España: Diversidad Lingüística y Bilingüismo
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Las lenguas de España y el bilingüismo
La Constitución española establece que el castellano es la lengua española oficial del Estado. De acuerdo con sus respectivos estatutos, son lenguas cooficiales el gallego en Galicia, el vasco en el País Vasco y el catalán (denominado valenciano en la Comunidad Valenciana) en Cataluña, Valencia y Baleares.
La formación de las lenguas peninsulares
Antes de la llegada de la civilización romana, la península ibérica estaba habitada por un conjunto de pueblos de diversos orígenes, culturas e idiomas. Las lenguas más extendidas eran las iberas, las célticas y el vasco, que coexistían con otras como el tartesio o el fenicio, el griego y el cartaginés.
Estas lenguas prerromanas desaparecieron con la romanización, y el latín se impuso como única lengua peninsular (con la salvedad del vasco). Con el tiempo, el latín hablado en las diferentes zonas comenzó a desarrollar rasgos diferenciadores, lo que originaría posteriormente las lenguas románicas. El paso de los visigodos y los musulmanes por la Península incorporó numerosas palabras al castellano, y durante la Reconquista, las distintas lenguas comenzaron a ubicarse en las zonas donde se hablan actualmente.
El castellano o español
El castellano nace en lo que hoy es Cantabria y el norte de Burgos, en contacto directo con el vasco, lo que puede explicar su carácter lingüísticamente innovador respecto a los demás dialectos y lenguas románicas.
Durante la Baja Edad Media (siglos XI-XV), la fuerte expansión territorial del castellano va acompañada de su consolidación como lengua. A partir del reinado de los Reyes Católicos y durante los siglos XVI y XVII, la literatura en lengua castellana alcanza su máximo esplendor, por lo que a estos siglos se les conoce como Siglos de Oro de la literatura española, y el castellano se convierte en lengua nacional del Estado. Durante el siglo XVIII surge un gran interés por fijar y ordenar el idioma, por lo que se funda la Real Academia Española (RAE).
Desde finales del siglo XIX y, más acusadamente, en los siglos XX y XXI, una serie de factores contribuyen a la igualación y nivelación de la lengua española:
- La alfabetización generalizada.
- La inmigración del campo a la ciudad.
- La influencia y desarrollo de los medios de comunicación de masas.
- La presencia de las nuevas tecnologías en la vida diaria, especialmente la extensión de internet.
No obstante, persisten ciertos rasgos que nos permiten distinguir dos grandes zonas dialectales: la septentrional, que corresponde a la zona de origen y primera expansión del castellano, y la meridional.
El catalán
El catalán es la lengua románica que surgió por evolución del latín vulgar en el antiguo Principado de Cataluña, a ambos lados de los Pirineos orientales.
La lengua catalana tuvo una época de esplendor en la Edad Media: territorialmente, se expande hacia el sudeste peninsular y por el Mediterráneo, desde las islas Baleares hasta Cerdeña, Sicilia o Nápoles; culturalmente, la literatura en catalán ofrece autores tan importantes como Ausiàs March y Ramon Llull, y obras tan destacadas como la novela de caballerías Tirant lo Blanc, escrita por Joanot Martorell.
A partir del siglo XV, el castellano va desplazando al catalán como lengua de cultura, y este queda relegado al uso oral y familiar. En la segunda mitad del siglo XIX nace un movimiento cultural que pretende defender la lengua y la cultura catalanas: la Renaixença ('renacimiento'). A partir de entonces, se inicia un proceso de regulación y normalización del catalán que culmina con la creación del Institut d’Estudis Catalans, el establecimiento de normas ortográficas y gramaticales y la publicación del Diccionari general de la llengua catalana.
Al finalizar la Guerra Civil (1939), el franquismo volvió a relegar el empleo de la lengua catalana al ámbito familiar. Con la llegada de la democracia y la Constitución de 1978, su uso se normaliza nuevamente y queda instaurada como lengua cooficial de Cataluña, junto al castellano, así como en sus variedades valenciana y balear.
El dominio catalán se puede subdividir en dos grandes zonas dialectales:
- La oriental: abarca el catalán central (Gerona, Barcelona y Tarragona), el balear y el rosellonés.
- La occidental: en Lérida, Andorra, extremo este de Aragón y toda la extensión del valenciano.
El gallego
El gallego es una lengua románica que procede, como el portugués, del gallego-portugués, la variedad lingüística romance que se desarrolló en la antigua Gallaecia romana, en el extremo noroeste peninsular.
Durante los siglos XI al XV, la lengua gallego-portuguesa estaba considerada, por su musicalidad, como la lengua de la poesía, con una importancia que llevaba a autores de lengua castellana a escribir sus composiciones líricas en gallego. A partir de la independencia de Portugal (siglo XII), gallego y portugués comienzan a diferenciarse lingüísticamente; mientras que el portugués se convirtió en lengua de un Estado, el gallego quedó limitado al empleo familiar, oral y rural.
Esta situación se mantiene hasta el siglo XIX, cuando el movimiento cultural denominado Rexurdimento ('resurgimiento') anima el uso del gallego como lengua culta y literaria, hasta que la Guerra Civil interrumpe este proceso de recuperación. Finalmente, la llegada de la democracia, la Constitución y la cooficialidad del gallego han potenciado su empleo en Galicia y las comarcas colindantes.
Se suelen distinguir tres zonas dialectales en el gallego:
- La occidental: con la costa coruñesa y la mayor parte de Pontevedra.
- La central: que comprende las provincias de Lugo y Orense y la mitad oriental de La Coruña.
- La oriental: en el extremo este de la comunidad, más las comarcas limítrofes asturianas y leonesas.
El vasco o euskera
El vasco o euskera es la única lengua no indoeuropea de la península ibérica. Sus orígenes no se han determinado con precisión; algunas teorías lo relacionan con lenguas caucásicas del este de Europa y otras con las lenguas camíticas del norte de África.
Es la única lengua prerromana que se conservó tras la romanización, aunque su extensión geográfica se fue reduciendo paulatinamente. A finales del siglo XIX, con la fundación de la Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), se inicia un proceso de recuperación que lleva a la creación del euskera batúa o vasco unificado. Este modelo normativo es el que se emplea actualmente en la Administración, la enseñanza y los medios de comunicación.
La orografía montañosa favoreció la fragmentación dialectal, distinguiéndose seis dialectos principales:
- En España: vizcaíno, guipuzcoano y altonavarro.
- En Francia: labortano, bajonavarro y suletino.
El leonés y el aragonés
El leonés y el aragonés son dos dialectos del latín que, debido al predominio del castellano en la Edad Media, quedaron relegados a zonas rurales y al uso familiar.
- El leonés está formado por un conjunto de hablas localizadas en Asturias, el oeste de León, Zamora, Salamanca y Cantabria.
- El aragonés (también llamado fabla) se extiende por los valles pirenaicos de Huesca y Lérida (Ansó, Hecho, Lanuza, Biescas, Sobrarbe y Ribagorza).
Bilingüismo y diglosia
El bilingüismo es la capacidad que posee un individuo o una comunidad de usar normalmente dos idiomas en cualquier ámbito. Por el contrario, existe diglosia cuando se da una relación de desequilibrio entre dos lenguas en el mismo territorio.
Por circunstancias políticas, sociales o históricas, una lengua goza de mayor prestigio social que la otra y es la empleada en la enseñanza y asuntos oficiales, mientras la otra pervive refugiada en el ámbito familiar o rural. En España, la Constitución de 1978 y los estatutos autonómicos han intentado transformar la situación de diglosia anterior para llegar a un verdadero bilingüismo, donde sea posible utilizar con normalidad todas las lenguas cooficiales del Estado.