Historia y Evolución de la Tragedia en la Antigua Roma: El Legado de Séneca

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Orígenes y Evolución de la Tragedia en Roma

La tragedia comienza en Roma después de la conquista de Tarento en el 272 a.C., que supuso la conquista de Roma por la cultura griega, según reconoce el célebre verso de Horacio. Desde esta época, hubo poetas que tradujeron o vertieron al latín dramas griegos.

Se cree que la tragedia no llegó a alcanzar en Roma la popularidad que lograron la comedia y otros géneros, quizás porque nos quedan escasos fragmentos de las tragedias de la época republicana y su carácter retórico no resulta atractivo. No obstante, la tragedia tuvo una larga vida en Roma y los romanos de la época clásica conocían y apreciaban a autores como:

  • Nevio
  • Ennio
  • Pacuvio
  • Accio

Declive de la Representación Escénica

En los últimos años de la República y en tiempos de Augusto, se dejaron de escribir y representar tragedias. El público romano mostraba más interés en los espectáculos circenses y en los espectáculos escénicos; el mimo, las atelanas y las pantomimas sustituyeron las obras dramáticas de mayor valor literario. En el siglo I a.C., la tragedia se convierte en un ejercicio literario dedicado exclusivamente al recitado y la lectura en círculos literarios e intelectuales.

Las Tragedias de Séneca

Las únicas tragedias que se han conservado completas pertenecen al periodo en el que su representación ya había caído en desuso. Se trata de un tomo de diez tragedias integrado por nueve fabulae cothurnatae más una praetexta, atribuidas por Séneca al filósofo. Ocho de ellas son de Séneca:

  • Hércules furioso
  • Troyanas
  • Fenicias
  • Medea
  • Fedra
  • Edipo
  • Agamenón
  • Tiestes

Séneca sigue los pasos del teatro latino y su tradición, mezclando distintas obras griegas en una misma tragedia. Utiliza también como modelo las obras de Eurípides.

Estilo y Características del Teatro de Séneca

En Séneca destaca un gusto por los detalles truculentos, por la desmesura en la expresión de los sentimientos y pasiones que lo alejan de la tragedia clásica griega; destaca, además, la profundidad psicológica de sus personajes. La novedad en el teatro de Séneca es que el elemento trágico no viene guiado por el enfrentamiento entre el héroe y la divinidad, sino por la pasión, que no es un castigo de los dioses, sino un instinto del corazón humano.

Su estilo está marcado por lo retórico, caracterizado por la precisión y el laconismo que se expresa por medio de aforismos y sentencias. Las tragedias de Séneca no tuvieron influencia en su época, pero sí cobraron gran importancia en el siglo XV.

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