Historia de la Restauración en España: Funcionamiento y Características del Turnismo

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1. La implantación del régimen de la Restauración: Características y funcionamiento del sistema canovista

La Restauración borbónica comenzó en 1874, cuando se restauró la monarquía en España con la proclamación de Alfonso XII como rey. Este periodo histórico se extendió hasta 1931. Durante el reinado de Alfonso XIII, el sistema entró en una fase de crisis que culminó con la dictadura de Primo de Rivera en 1923.

1.1 La Restauración borbónica

El principal impulsor del nuevo régimen fue Antonio Cánovas del Castillo, líder del Partido Alfonsino, cuyo objetivo era restaurar la monarquía y crear un sistema político estable. Para ello, diseñó un sistema político basado en el parlamentarismo británico, inspirado en el modelo de alternancia entre partidos.

Estas ideas quedaron reflejadas en el Manifiesto de Sandhurst, en el que se defendía el establecimiento de una monarquía liberal constitucional que pusiera fin a la inestabilidad política del periodo anterior.

1.2 Fundamentos ideológicos del sistema canovista

El sistema ideado por Cánovas se basaba en varios principios. En primer lugar, el refuerzo firme de la monarquía, que debía compartir la soberanía con las Cortes. También pretendía crear una constitución en la que tuviesen cabida todas las tendencias políticas liberales, con el objetivo de asegurar la estabilidad política.

Otro principio importante era la eliminación de la influencia militar en la vida política, evitando los pronunciamientos militares. Además, el sistema se basaba en el bipartidismo, con una alternancia pacífica entre conservadores y liberales.

Los dos partidos principales fueron el Partido Liberal-Conservador y el Partido Liberal-Fusionista, que se alternaban en el poder. Todos estos principios quedaron reflejados en la Constitución de 1876.

1.3 La Constitución de 1876

Tras la restauración se formó un Gobierno provisional, llamado Ministerio-Regencia, presidido por Cánovas. Este gobierno convocó elecciones por sufragio universal masculino para formar Cortes constituyentes encargadas de redactar una nueva Constitución.

El nuevo texto constitucional se inspiró principalmente en la Constitución de 1845, aunque también incorporó algunos principios de la Constitución de 1869. La constitución se caracterizaba por ser flexible, breve y longeva. Fue promulgada el 30 de junio de 1876 y estuvo vigente hasta 1923.

En cuanto al sistema electoral, inicialmente se estableció en 1878 el sufragio censitario, pero posteriormente en 1890 se aprobó el sufragio universal masculino.

Características principales de la Constitución canovista de 1876:

  • Ideología: Moderada y conservadora.
  • Soberanía: Compartida entre el rey y las Cortes.
  • División de poderes: Legislativo, ejecutivo y judicial.
  • Cortes: Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado).
  • Derechos: Amplia declaración de derechos y libertades.
  • Religión: Estado confesional católico.

1.4 Funcionamiento del sistema

Durante la Restauración borbónica, el sistema político creado por Antonio Cánovas del Castillo se basaba en la defensa de la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la unidad nacional.

El poder se organizaba mediante la alternancia en el poder entre los dos partidos principales gracias a un acuerdo entre los dirigentes. El procedimiento consistía en que, cuando un partido se desgastaba, el rey llamaba al líder del otro partido para formar gobierno y convocar elecciones. Este sistema se conoce como turnismo.

Oligarquía, caciquismo y fraude electoral

El sistema canovista se apoyaba en los oligarcas, grupos con gran poder económico, y en los caciques, líderes locales que controlaban las elecciones en sus territorios. Para asegurar los resultados, utilizaban prácticas como la compra de votos o la coacción sobre los votantes.

El Ministro de la Gobernación elaboraba el encasillado, es decir, la lista de candidatos que debían resultar elegidos. Uno de los principales responsables de esta manipulación fue Francisco Romero Robledo.

Posteriormente, las oligarquías transmitían estas listas a los gobernadores civiles, que trabajaban con alcaldes y caciques para garantizar el resultado electoral. Entre las prácticas fraudulentas destacaba el pucherazo, que consistía en manipular las urnas o los votos. También se podían manipular las listas de votantes o alterar las mesas electorales para asegurar la victoria del partido que debía gobernar.

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