Historia de la Restauración: El modelo político de Cánovas del Castillo
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Alfonso XII y el sistema canovista
La restauración de la monarquía borbónica fue debida a la campaña que llevó Antonio Cánovas del Castillo a favor del hijo de Isabel II. Logró convencer a las élites burguesas de Cuba, en su mayoría, a las clases medias y al Ejército. Debido al mal gobierno republicano, logró atraer incluso a sectores sociales republicanos en 1868.
Cánovas del Castillo, un político veterano y hombre pragmático, había ayudado a redactar el Manifiesto de Manzanares y había sido miembro de la Unión Liberal; durante el Sexenio, había fundado el Partido Alfonsino. Pensaba que España no podía asumir un régimen democrático, por lo que buscó el consenso necesario para estabilizar el país, regulando las libertades y los derechos del ciudadano por el rey y las Cortes, para así reducir los riesgos de tener un modelo democrático.
En diciembre de 1874, Alfonso XII firmó el Manifiesto de Sandhurst, en el que declaró su voluntad de convertirse en rey de España siguiendo un régimen católico, liberal y constitucional. En el manifiesto se expone el deseo de restaurar la monarquía pacíficamente, pero el 29 de diciembre de 1874 el general Martínez Campos protagonizó un pronunciamiento militar en Sagunto y proclamó a Alfonso XII rey de España.
Los pilares del sistema canovista
El sistema canovista se fundamentó en tres principios básicos:
- Soberanía compartida: Entre el rey y las Cortes.
- Bipartidismo: Se logró una estabilidad política con la implicación de los políticos del Sexenio en el Partido Liberal de Práxedes Mateo Sagasta. Por otra parte, Cánovas dirigía el Partido Conservador. Las fuerzas políticas se turnarían pacíficamente para evitar la intervención del Ejército y la participación del movimiento obrero y de las fuerzas nacionalistas.
- Control electoral: Las elecciones estaban resueltas antes de celebrarse porque los escaños ya habían sido repartidos anteriormente, práctica conocida como encasillado. En caso de que no funcionara el acuerdo, se recurría al pucherazo (compra de votos, falseamiento de censo o uso de la violencia). Además, los caciques tuvieron un papel protagonista en esta práctica, influyendo con su riqueza y poder en la España rural.
La Constitución de 1876
Para su redacción se formó una comisión política. El texto fue breve y, en esencia, era heredero de la Constitución de 1845. La Constitución fue aprobada el 30 de junio de 1876 y en ella se proclamaba la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, aunque el monarca fue dotado de poderes como designar ministros, vetar leyes o disolver las Cortes. Estas serían bicamerales, con un Senado compuesto por miembros de designación real y un Congreso elegido por sufragio directo, que sería censitario o universal según qué partido estuviera en el poder.
El texto reconocía a España como un Estado confesional, en el que se admitía la religión católica como oficial, pero se toleraban otras confesiones en la esfera de lo privado. Por último, se contemplaba un conjunto de derechos y libertades propios del liberalismo moderado.
Evolución política y el Pacto de El Pardo
En un principio, ocuparon el poder los conservadores y aprobaron medidas como la restricción de la libertad de imprenta, la prohibición de la libertad de cátedra en las universidades o el establecimiento del sufragio censitario. Además, se puso fin a la Tercera Guerra Carlista, que concluyó con la derrota definitiva del carlismo, y a la guerra de los Diez Años en Cuba. En 1881, los liberales accedieron al Gobierno y pusieron en marcha políticas de tipo librecambista, al tiempo que intentaron limitar el independentismo en Cuba mediante concesiones políticas, como la aplicación de la Constitución en la isla.
En 1885, Alfonso XII muere prematuramente y su mujer, María Cristina de Habsburgo, asumió la regencia. Para asegurar la estabilidad del trono, Cánovas promovió la firma del Pacto de El Pardo, un acuerdo entre liberales y conservadores para garantizar el traspaso de poder entre ambos. La consolidación del régimen monárquico se realizó durante la regencia, pues se permitió la consolidación del turnismo y abrió paso, sobre todo durante el Gobierno liberal (1885-1890), a una fase legislativa que quedó definida por:
- La aprobación del Código de Comercio y del Código Civil.
- La legalización de los partidos políticos y los sindicatos (Ley de Asociaciones).
- El restablecimiento de las libertades de cátedra y de prensa.
- La implantación del sufragio universal masculino.