Historia de la Segunda República: De la inestabilidad política al golpe de Estado
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La Reforma Autonómica y el Descontento Social
En el marco de la reforma autonómica, se creó la Generalitat de Cataluña y en el País Vasco se debatió sobre un proyecto de Estatuto. Estas reformas generaron un profundo descontento en los sectores de la derecha, provocando:
- Enfrentamientos entre la Iglesia y la República.
- Oposición empresarial a las reformas laborales y agrarias.
- Percepción de falta de control de la Guardia Civil en los disturbios.
Como consecuencia, el general Sanjurjo intentó un golpe de Estado en 1932, el cual resultó fallido.
La Reestructuración de la Derecha y la Agitación Social
La derecha se reestructuró en torno al Partido Radical de Lerroux, posicionándose en contra de las reformas agraria y religiosa, así como del Estatuto de Cataluña. Paralelamente, surgieron la CEDA y el grupo fascista JONS. Las huelgas y las ocupaciones de tierras derivaron en levantamientos anarquistas, los cuales eran reprimidos por la Guardia Civil y la Guardia de Asalto, llegando a producirse muertes entre los campesinos.
El Bienio Conservador (1933-1935)
Debido a que la derecha permaneció unida y organizada, resultó victoriosa en las elecciones de 1933. Alcalá-Zamora confió la formación de gobierno al Partido Radical de Lerroux, cuyo ejecutivo frenó todas las reformas iniciadas anteriormente. La cuestión agraria generó tensiones entre la Generalitat y el gobierno central.
La presencia de la CEDA radicalizó al PSOE —dirigido por Largo Caballero y Prieto—, a la UGT y a las juventudes socialistas, acercándolos al PCE y a ERC.
La Revolución de Octubre de 1934
Los socialistas y la UGT protagonizaron la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias, la cual fue reprimida duramente por el ejército. Tras este episodio, se recolocó a militares antirrepublicanos en puestos clave de mando. Finalmente, el gobierno colapsó debido a una fuerte crisis entre radicales y fascistas, sumada a escándalos de soborno en el gabinete de Lerroux.
El Frente Popular y el Camino al Conflicto
Las elecciones de 1936 otorgaron el poder al Frente Popular. Las Cortes nombraron a Manuel Azaña presidente de la República, quien reanudó las reformas y decretó una amnistía. Mientras la izquierda adoptaba una postura revolucionaria, la derecha optaba por la provocación deliberada. Los enfrentamientos callejeros se volvieron constantes, culminando en los asesinatos de Calvo Sotelo y Castillo.
Preparativos del Golpe de Estado
Tras la Revolución de Asturias, se establecieron contactos entre diversos generales y la CEDA para organizar un golpe de Estado. Con el triunfo del Frente Popular, los preparativos se intensificaron y el general Mola se puso al frente de la organización de la sublevación.