Historia de la Unión Europea: Del Acta Única al Tratado de Maastricht
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La Unión Europea: Historia y Tratados Fundacionales
Los sucesivos nombres que adoptó esta gran asociación plurinacional traducen su objetivo fundamental: Comunidad Económica Europea, Comunidad Europea y, finalmente, Unión Europea.
La meta propuesta se apoyó principalmente en dos grandes pilares:
El Acta Única Europea
Firmada el 1 de julio de 1987, fijó un programa para la consecución del mercado interior unificado antes del 1 de enero de 1993. Existen cuatro libertades fundamentales identificatorias de un mercado único:
- Libre circulación de personas
- Libre circulación de capitales
- Libre circulación de mercancías
- Libre prestación de servicios
El Acta Única refuerza los poderes del Parlamento Europeo y sustituye, en cinco artículos del Tratado de Roma, la norma de la unanimidad por la de la mayoría cualificada.
Tratado de la Unión Europea (Tratado de Maastricht)
El mismo método de profundización en el proceso de integración ensayado en el Acta Única se ha utilizado en la elaboración del Tratado de la Unión Europea. En la reunión del Consejo Europeo en la ciudad holandesa de Maastricht, los días 9 y 10 de diciembre de 1991, quedaron plasmados los acuerdos, que fueron firmados por los ministros de Asuntos Exteriores y Finanzas de los países miembros el 7 de febrero de 1992.
Desde 1992, la palabra Maastricht estuvo continuamente presente; al coincidir con la crisis económica de la Comunidad, se convirtió en un complejísimo problema político.
Objetivos del Tratado de Maastricht: Unión Económica y Monetaria
Los objetivos más importantes del Tratado de Maastricht se centran en la Unión Económica y Monetaria, desarrollada en tres etapas. Para alcanzar la meta de la moneda única —el ECU, luego denominado Euro—, los Estados miembros debían situarse en un nivel de convergencia de sus magnitudes macroeconómicas bajo los siguientes criterios:
- Inflación: No superior en un 1,5% anual a la media resultante de los tres países con menor inflación.
- Déficit público: No superior a un 3% del PIB.
- Deuda pública: No superior al 60% del PIB.
- Tipo de interés: No superior en un 2% al tipo resultante de la media de los tres países con tipos oficiales más bajos.
- Estabilidad cambiaria: Permanencia del cambio de las monedas dentro de la banda estrecha del Sistema Monetario Europeo al menos durante dos años.
Estos objetivos obligaron a los Estados miembros a un severo programa de convergencia. Si se consiguiera, la moneda única se establecería en 1997 o, en su defecto, en 1999. A la postre, los países europeos que adoptaron el euro como moneda común la pusieron en circulación en el año 2002.