Historiografía, Nación e Identidad: Evolución y Desafíos de la Disciplina Histórica

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Orígenes y Función de la Historiografía Nacional

Esta historiografía nace con el propósito de dotarse de legitimidad, respondiendo a la necesidad de crear una identidad colectiva compartida. Son estas narrativas históricas las que confieren legitimidad al Estado burgués y las que hacen posible un nuevo Estado con homogeneidad cultural (lengua, religión, etc.), demostrando una gran capacidad para influir en las masas poblacionales.

En este contexto, la historia cumple un papel fundamental, lo que conlleva la profesionalización de la historia y el empleo del historiador. Se trata de la historia romántica, a menudo enmascarada en la ideología del Estado-Nación burgués. Esta construcción identitaria ha seguido siendo predominante durante gran parte del siglo XX.

Profesionalización y Compromiso Político del Historiador

El Historiador como Agente Cultural y Político

Los historiadores se fueron convirtiendo en colectivos, mayoritariamente compuestos por varones, que a menudo salvaguardaban los intereses culturales de la nación o de determinados grupos dentro de ella. Durante el siglo XIX y parte del XX, la historiografía no fue únicamente una ciencia con aspiraciones de autonomía, sino, cada vez más, un elemento importante —y en algunos países central— de su específica cultura política.

Los historiadores profesionales tomaron parte activa en los movimientos político-sociales que marcaron la agenda histórica, por ejemplo, en Alemania durante el siglo pasado. Tuvieron un compromiso periodístico en numerosos conflictos de política interior o exterior, o prestaron una particular legitimación científica a favor de su "partido" en guerras civiles e interestatales. La movilización por iniciativa propia de numerosos historiadores a favor de los intereses políticos partidistas del momento o en defensa de los intereses de la respectiva nación fue una constante.

La Cuestión de la Autonomía Disciplinar

La profesionalización no siempre llevó, en todas partes y de forma automática, a una mayor autonomía de la historiografía respecto de la opinión pública predominante y de las pasiones colectivas. La historia profesionalizada nace, en gran medida, como consecuencia de la expansión y conformación del Estado-Nación.

Esta relativa uniformidad en su función se quebrará a lo largo del siglo XX. Sin embargo, casi nunca existió una verdadera autonomía de la disciplina, ni siquiera en regímenes democráticos. Los historiadores han sido, frecuentemente, actores decantados por la defensa de una determinada opción política, mostrando una contaminación ideológica más o menos explícita.

Las Escuelas Nacionales y el Ejemplo Alemán

Los historiadores tendieron a expresarse a través de las escuelas nacionales historiográficas. El ejemplo de la historiografía alemana, tan exigente en cuanto a la disciplina y considerada frecuentemente como metodológicamente ejemplar, muestra con nitidez esta vinculación entre historia y política nacional.

Tendencias de Internacionalización en la Práctica de la Disciplina

El peso político y cultural de la respectiva nación ha condicionado extremadamente la labor de la investigación histórica. Esto ha conducido a que la mayoría de los historiadores profesionales publique principalmente a nivel nacional, sobre temas nacionales o locales, y en su respectiva lengua materna (mother tongue).

Incluso hasta hoy, la mayoría de los historiadores publican en sus lenguas nacionales. El inglés, el francés, el alemán y el español solo han conseguido consolidarse parcialmente y de forma limitada como lenguas internacionales de la disciplina. No obstante, a finales del siglo XX asistimos al fenómeno de la progresiva conversión del inglés como lengua franca en el ámbito académico global.

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