Hitos de la Literatura Universal: De los Poetas Malditos a la Generación Perdida

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Fernando Pessoa: Figura de las Letras Portuguesas

Fernando Pessoa es una figura fundamental del portugués. Como la de su contemporáneo, Franz Kafka, su indagación poética es la reflexión sobre la identidad individual, lo que denominamos personalidad o coherencia. En el Libro del desasosiego, él escribe: "Yo, afortunadamente, no tengo ninguna personalidad". Con esta expresión da a entender que está en una crisis de identidad y se encuentra en la consideración de la personalidad como algo cambiante e inaprensible.

Pessoa atribuye sus composiciones a diversos poetas llamados los heterónimos. Los principales son:

  • Alberto Caeiro: Está guiado por un impulso primitivista y antiintelectual, donde su única realidad es el mundo sensible, ya que expresa en sus versos el amor ante el espectáculo del mundo y la generación jubilosa de la existencia.
  • Ricardo Reis: Caracterizado por su estilo neoclásico y su filosofía estoica.
  • Álvaro de Campos: Quien, junto a una glorificación del maquinismo y una fascinación por la violencia y el mal, nos crea una sensación de vacío existencial o un deseo de evasión de la realidad.

Franz Kafka y la Renovación de la Narrativa

Franz Kafka está considerado, junto a James Joyce, Marcel Proust y Virginia Woolf, como uno de los grandes renovadores de la narrativa occidental del siglo XX. La narrativa de Kafka, en lo general, es de carácter simbólico o alegórico; presenta un universo angustioso y opresivo donde el individuo se muestra solo e impotente ante una burocracia.

En su obra destacan:

  • La metamorfosis: Relato que cuenta el proceso de despersonalización de Gregor Samsa hasta que es rechazado por Grete.
  • Un artista del hambre (1924): Un relato destacado de su última etapa.
  • El proceso (1925) y El castillo (1926): Dos novelas extensas fundamentales.

Los Poetas Malditos y el Simbolismo Francés

Los poetas malditos son Paul Verlaine —este autor es el más destacado por su simbolismo—, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé y Paul Valéry. Se han llamado así porque llevaron una vida de turbulencias y surgieron de adicciones o trastornos mentales. Rimbaud y Verlaine son ejemplos destacados debido a sus vidas tortuosas y su poesía agresora; por su parte, Mallarmé y Valéry son influyentes de la poesía francesa, aunque a veces no se consideran típicamente poetas malditos en el sentido biográfico estricto.

Herman Melville y la Epopeya de Moby Dick

Herman Melville es el autor de Moby Dick, considerada una gran novela norteamericana del siglo XIX. Esta obra está contada en primera persona por un narrador testigo llamado Ismael. Este se presenta ante la tripulación una vez que el barco ha zarpado y les explica el sentido de la travesía. Cuando finalmente se enfrentan con el animal, Ahab y todos los marineros, a excepción del narrador, mueren.

Debido a sus reflexiones y sutileza en la construcción de personajes, es mucho más que una novela de aventuras y conlleva también innovaciones formales. La obra admite, además, diversas interpretaciones en clave simbólica: es la historia de una obsesión que conduce a una autodestrucción y representa también la fuerza de la naturaleza.

Mark Twain: Realismo y Aventura en el Mississippi

Mark Twain es un autor de una amplia narrativa en la que destacan las novelas Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn:

  • Las aventuras de Tom Sawyer: Ambientada en el entorno sureño del Mississippi, está protagonizada por dos niños: Tom Sawyer, un huérfano vital e imaginativo, y su mejor amigo Huckleberry Finn. El relato, donde no faltan el humor y la ironía, permite realizar una crítica de la hipocresía y los convencionalismos.
  • Las aventuras de Huckleberry Finn: Es más compleja y ambiciosa. Es un relato en primera persona que conjuga elementos de las novelas de aventuras, picarescas y de aprendizaje. La voluntad de reflejar el habla real de la época y el retrato de la América rural da lugar a una forma particular del realismo, genuinamente norteamericano.

La Generación Perdida: Crítica y Desencanto

Esta generación está integrada por los narradores John Dos Passos, F. Scott Fitzgerald, William Faulkner, Ernest Hemingway y John Steinbeck, además del poeta E.E. Cummings. Estos autores comparten algunos rasgos y presentan circunstancias biográficas comunes: participaron en la Primera Guerra Mundial y algunos fijaron su residencia en Europa.

Debido a sus propias experiencias, comparten un acusado antimilitarismo que rechazó la inhumanidad y el sinsentido de la guerra. Mantienen una actitud crítica hacia la sociedad norteamericana. Tres de las novelas más importantes de la generación son:

  1. El gran Gatsby (1925)
  2. Adiós a las armas (1929)
  3. El ruido y la furia (1929)

James Joyce y la Revolución del Ulises

James Joyce es el autor de Ulises, una de las novelas más influyentes del siglo XX. Fue publicada en París en 1922 y, tachada de pornografía e inmoralidad, fue prohibida en Gran Bretaña y Estados Unidos. En efecto, esta novela extremadamente compleja certifica la disolución definitiva del modelo realista.

La obra narra el periplo por la ciudad de Dublín —sus calles, la Central de Correos, la Biblioteca Nacional, un burdel o un cementerio— de Leopold Bloom, un anodino agente de publicidad de origen judío. Su estructura paródica permite que el Ulises de Joyce pueda entenderse como una antiepopeya protagonizada por un antihéroe que refleja la vulgaridad de la vida humana contemporánea. Existe un paralelismo paródico entre la Odisea de Homero y los personajes de los episodios de Ulises:

  • Leopold Bloom: Trasunto de Ulises.
  • Molly Bloom: Su esposa, trasunto de Penélope.
  • Stephen Dedalus: Joven profesor con inquietudes literarias (Telémaco).
  • Episodios: El entierro de Paddy Dignam o las camareras del hotel con sus delantales hasta los pies, que evocan a las sirenas.

El Caso Dreyfus: Justicia y Sociedad

El caso Dreyfus fue un escándalo político y judicial que tuvo lugar en Francia a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Alfred Dreyfus, un oficial del ejército francés de origen judío, fue falsamente acusado de espionaje a favor de Alemania en 1894. A pesar de la falta de pruebas sólidas, fue condenado en un juicio militar y enviado a prisión en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa.

El caso dividió a la sociedad francesa entre los partidarios de Dreyfus, quienes creían en su inocencia, y los antisemitas y nacionalistas, que le consideraban culpable. Eventualmente, gracias a una campaña de defensa liderada por intelectuales como Émile Zola (con su famoso J'accuse...!), se demostró la inocencia de Dreyfus y fue rehabilitado en 1906. Este caso tuvo un impacto duradero en la política y la sociedad francesa, destacando temas como el antisemitismo, la justicia y el nacionalismo.

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