Hume: Causalidad, Existencia del Mundo, del Yo, de Dios y Moral en su Pensamiento Filosófico
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Causalidad y creencia en la experiencia
La experiencia solo nos muestra dos fenómenos causa-efecto conjuntados y en sucesión, pero no hay entre ellos una conexión necesaria. En conclusión, la idea de causa-efecto es una creencia que proviene del hábito, de la costumbre de haber observado en el pasado que siempre que sucede lo primero sucede también lo segundo. Esta y otras creencias son, para Hume, certezas que hacen posible la vida y la acción humana, dando una seguridad probable aunque suficiente.
Ontología
Existencia del mundo exterior
Hume, mediante el principio de copia, somete a verificación la idea de realidad corpórea externa. ¿De qué impresión deriva la idea de sustancia? Y llega a la conclusión de que tal idea carece de fundamento, ya que no podemos tener impresión de algo que existe al margen de ser percibido (lo que existiría en sí).
Todas nuestras percepciones son discontinuas, ya que duran un momento y luego desaparecen para dar paso a otras. De modo que no nos podemos plantear la cuestión de si existe la realidad o no, ya que estaríamos dando un salto que estaría fuera de nuestros límites, que son las impresiones de sensación. De esta manera, Hume concluye que no hay forma de conocer si existen objetos en sí extramentales.
Finalmente, esta duda queda mitigada por la creencia, la cual se origina en nuestra mente por imaginación a partir de la constancia y coherencia que muestran nuestras percepciones pasadas y presentes.
Existencia del yo
Hume no acepta la idea del yo o del alma. Según él, no existe un yo único; este es solo un conjunto de impresiones que se extienden en el tiempo, guardadas en nuestra memoria, que nosotros unimos de manera artificial para formar lo que llamamos yo. Además, el yo no es una impresión por sí misma, es un referente dentro del conjunto de nuestras impresiones que nos hemos habituado a encontrar allí.
Existencia de Dios
Para Hume, todas las pruebas de la existencia de Dios no son válidas, ya que no podemos probar la existencia de un ser necesario sin haber tenido una percepción de él.
Moral de Hume
Hume afirma que la razón humana es incapaz de diferenciar entre lo bueno y lo malo, dejando al conocimiento humano indiferente. El fundamento de nuestros juicios morales no está en la razón, sino en el sentimiento de aprobación o desaprobación que experimentamos ante ciertas acciones, llamado sentimiento moral. Las acciones y cualidades que aprobamos son aquellas que sentimos como útiles o agradables. A estas acciones, Hume las denomina virtudes, y vicios en sentido contrario.
La ética de Hume es una ética consecuencialista y utilitarista. Aunque es el sentimiento el que decide nuestras preferencias morales, la razón juega un importante papel en la moralidad, aunque posterior y subordinado al sentimiento.