Hume y el origen del conocimiento: experiencia, escepticismo y límites de la razón
El origen del conocimiento según Hume
Hume sostiene que toda la experiencia es el origen del conocimiento. La percepción externa nos permite conocer el mundo exterior, y la percepción interna nos permite conocer nuestra propia vida psíquica. La experiencia es, así, la fuente de nuestro conocimiento, pero también su límite.
Por ello, Hume se muestra absolutamente contrario a la metafísica, entendida como un saber que pretende ir más allá de la experiencia.
El escepticismo como crítica al dogmatismo
Hume considera que una pizca de escepticismo podría aplacar el orgullo de los pensadores dogmáticos. El escepticismo juzga imposible alcanzar la verdad y recomienda la suspensión del juicio sobre las cosas.
- Escepticismo radical: llega a negar la existencia del mundo externo.
- Escepticismo moderado: es la postura que Hume adopta. Nada nos asegura racionalmente la existencia del mundo, pero la viveza de las impresiones basta para fundar la creencia en un mundo exterior.
Este escepticismo moderado nos cura del dogmatismo metafísico: reconocer los límites de nuestro entendimiento nos impide abordar cuestiones que no tienen su fundamento en la experiencia, como son las cuestiones metafísicas.
Verdades de razón y verdades de hecho
Siguiendo la distinción que había expuesto Leibniz entre verdades de razón y verdades de hecho, Hume nos dirá que todos los objetos de la razón e investigación humana pueden dividirse en dos grupos: relaciones de ideas y cuestiones de hecho.
1. Relaciones de ideas
Pertenecen a este primer grupo las ciencias de la geometría, el álgebra y la aritmética y, en resumen, toda afirmación que sea intuitiva o demostrativamente cierta.
- Su característica es que pueden ser conocidos independientemente de lo que exista «en cualquier parte del universo».
- Dependen exclusivamente de la actividad de la razón. Por ejemplo, la proposición «el cuadrado de la hipotenusa es igual al cuadrado de los dos catetos de un triángulo rectángulo» expresa simplemente una determinada relación que existe entre las ideas, con independencia de que exista o no un triángulo en el mundo.
- De ahí que Hume afirme que las verdades geométricas demostradas por Euclides conservarán siempre su certeza.
- Su verdad o falsedad se determina solo mediante el principio de contradicción.
2. Cuestiones de hecho
El segundo tipo de objetos de la razón no puede ser investigado de la misma manera, ya que lo contrario de un hecho es, en principio, siempre posible.
- No hay ninguna contradicción, dice Hume, en la proposición «el sol no saldrá mañana», ni es inteligible que la proposición «el sol saldrá mañana» sea falsa.
- No podríamos demostrar su falsedad recurriendo al principio de contradicción.
- Todos los razonamientos sobre cuestiones de hecho parecen estar fundados en la relación de causa y efecto.
- Si estamos convencidos de que un hecho ha de producirse de una determinada manera, es porque la experiencia nos lo ha presentado siempre asociado a otro hecho que lo precede o lo sigue, como su causa o efecto.
- Las causas y los efectos no pueden ser descubiertos por la razón, sino solo por la experiencia.
Conclusión: dos tipos de conocimiento
Podemos hablar, pues, de dos tipos de conocimiento en el hombre:
- El conocimiento de relaciones de ideas: depende de las operaciones del entendimiento reguladas por el principio de contradicción.
- El conocimiento de hechos: las operaciones del entendimiento están reguladas necesariamente por la experiencia, ya que dependen de la ley de asociación.